Si algo pone nerviosos a los inversores, y más en medio de una caída generalizada de los mercados, son los rumores de quiebra de un hedge fund (fondo de alto riesgo).
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Eso ocurrió ayer, cuando desde Australia el hedge fund Absolute Capital Group, especializado precisamente en deuda con garantía hipotecaria, anunció la suspensión de los rescates de dos de sus fondos al experimentar una caída de 6%.
Con la firma de Deon Joubert, director general, los inversores recibieron la noticia de que «se suspendían temporalmente -hasta el 25 de octubre- los rescates de los fondos Yield Strategies Fund A&C y Yield Strategies Fund NZD, ante la falta de liquidez en los mercados globales de crédito estructurado». Entre ambos fondos poseen inversiones cercanas a los u$s 200 millones, principalmente en instrumentos vinculados a las hipotecas subprime de Estados Unidos, que concentran el estrés del mercado mundial.
Este hedge fund australiano está vinculado al holandés ABN Amro Bank, que posee 50% del paquete accionario.
En el mercado ya reconocen que la crisis de los hedge funds es seria, sobre todo, por su impacto en otros segmentos del mercado de acciones y bonos.
Esta semana, otro fondo australiano, el Basis Capital contrató al grupo estadounidense Blackstone como asesor financiero en pos de revertir la pérdida de sus activos ante la corriente vendedora. La semana pasada, Basis registró pérdidas de 9% en su fondo estrella y 14% en otro que invierte en hipotecas de baja calidad de Estados Unidos. Este grupo administra una cartera de más de u$s 1.000 millones. Estas noticias despertaron una ola de aversión al riesgo que potenció las órdenes de rescates, lo cual terminó impactando en el resto de los mercados. Para hacer frente a los rescates, estos fondos liquidan primero los activos más rentables (muchos de países emergentes).
Rescate
Aún está muy fresca en la memoria de los inversores la debacle del Long Term Capital Management que en 1998 obligó a la Reserva Federal a una operación de rescate para sacarlo de la quiebra cuando amenazaba con provocar una recesión en la economía estadounidense. Incluso el año pasado ocurrió el colapso del hedge fund Amaranth Advisors, que significó pérdidas por u$s 6.000 millones en sólo una semana debido a fuertes apuestas en el mercado especulativo del gas natural.
Pero los fantasmas resurgieron con fuerza la semana pasada, con el derrumbe de dos de los hedge funds del banco de inversión Bear Stearns que estaban fuertemente invertidos en deuda garantizada con un alto componente de hipotecas «subprime». Hubo que anunciar un rescate de u$s 3.200 millones, el mayor desde la caída del Long Term Capital.
Si bien en el mundo operan más de 8.000 hedge funds, con un importante monto de inversiones, por separado su influencia no es tan notoria. Se estima que 30% del mercado mundial de bonos en dólares corresponde a instrumentos respaldados con hipotecas; dentro de este porcentaje, el segmento subprime (de alto riesgo) representa 10%, por lo que el problema se circunscribe a sólo 4% del mercado de renta fija.
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