Tiempo de mirar lo que ha pasado

Economía

Quedan apenas nueve jornadas hábiles para al canzar la mitad del año. Es bueno entonces hacer un aparte a lo que ocurrió en la jornada de ayer, por más importante que sean las cosas, y tratar de comenzar a posicionarnos para ver dónde es que estamos parados. A simple vista es claro que estamos muy lejos del mejor de los mundos.

De hecho, si algo queda claro es que desde el punto de lo bursátil, prácticamente nos colocamos en una situación tanto o más mala que la que se vio pocos días después de los cruentos atentados de setiembre del año pasado. Es cierto que en las últimas tres semanas al menos, el leitmotiv de los posibles nuevos ataques en territorio norteamericano y las tensiones internacionales, en el frente que sea (Irak, Afganistán, India-Pakistán, Israel-Palestina) han sido el hilo conductor de una parte importante del mercado. De hecho las «novias de la guerra» (acciones de empresas vinculadas al esfuerzo militar), han estado recurrentemente entre lo mejor de cada jornada. Pero la verdad es que como ocurría días antes del 11 de setiembre de 2001, el mercado sigue teniendo sus propios problemas, sin importar si los veleidosos números de la macroeconomía hablan de una recuperación rápida o lenta.

Los inversores están descreídos, en los datos, en los balances de las empresas y en lo que puedan decir quienes en el pasado alcanzaron el status de «gurúes». No importa que esta semana que acaba de comenzar termine del lado ganador (realmente no sabemos si será así o no).

El gusto amargo que dejó la seguidilla de cuatro de ellas en continuo derrape es algo que tardará mucho en ser olvidado.

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