26 de julio 2004 - 00:00

Tienta a Economía otro plan de aislar al país del mundo

Lo elaboró el viernes el medio oficialista «Clarín» y constituye, de confirmarse, una nueva asechanza para el futuro de la Argentina. Se trataría de aislarse del Fondo Monetario y del mundo financiero frente a una realidad ya insoslayable: antes del 7 de agosto próximo -en que los funcionarios del Fondo Monetario inician sus vacaciones de verano en el Hemisferio Norte- no aprobará el organismo el segundo tramo del plan económico argentino. Que no sobrevendría hasta setiembre, en el mejor de los casos, tal aprobación de metas la adelantó Ambito Financiero en exclusividad el jueves 1 de julio.

La novedad ahora -que fue el principal comentario del fin de semana- es que el Ministerio de Economía estaría estudiando sentarse sobre el buen nivel de reservas que tiene el país por 18.000 millones de dólares, no importándole cumplir el resto de las metas que exige el Fondo, e insistiendo en su propuesta de quita de 75% para la deuda en default con los bonistas privados.

La Argentina en el plan económico con el Fondo Monetario cumplió con el logro del superávit anual (y lo cumplió en escasos 6 meses). Con eso cree tener derecho a que le aprueben el segundo tramo, aunque no haya cumplido otros puntos: a) poner en marcha la racionalización de los bancos oficiales Nación y Provincia; b) resolver los contratos y tarifas con empresas privatizadas; c) recomponer el sistema bancario; d) tener un diálogo franco y sin unilateralidades impuestas con los acreedores de títulos argentinos.

Economía sabe que, si con los únicos cumplimientos, las metas fiscales y monetarias, no logra la aprobación este 7 de agosto, tampoco la logrará en setiembre porque no hay tiempo de alcanzarla, ni siquiera la mayoría de ellos. Además, en setiembre entra en juego otra gran discusión, que es el superávit fiscal que el Fondo le exigirá a la Argentina para 2005. Le piden 4% y no parece que vayan a bajarse de 3,6%, cuando la Argentina quiere repetir que solucionó Estados Unidos convenciendo a Italia, Japón y Gran Bretaña. El ministro Lavagna sabe que Estados Unidos -en vísperas de la elección crucial a presidente del 4 de noviembre próximo- no va a actuar dividido con países del Grupo de los 7. Por eso estaría pensando abrirse del FMI, algo que, además, sería un golpe muy fuerte para los bonistas que especulaban con esta no aprobación de metas del organismo como elemento de coacción para una menor quita en sus tenencias (ellos ofrecen sólo 45%).

En setiembre de 1994 Domingo Cavallo ministro, con una Argentina en su mejor momento económico de los últimos 30 años, comunicó buenamente al Fondo que no necesitaba monitoreo. Afectó al país porque la inversión externa tiene en los expertos del Fondo Monetario la única auditoría del país para arriesgarse a invertir. Además, sobrevino el tequila, la quiebra financiera de México, y Cavallo urgentemente tuvo que volver a los acuerdos con el Fondo Monetario.

También Brasil durante mucho tiempo insistió en mover su economía al margen del Fondo Monetario casi como un tema de orgullo nacional. Sin embargo, después ingresó al aumentar su deuda pública. En el fin del período de Cardoso y en el inicio de la presidencia de Lula da Silva, el vecino país recibió 30.000 millones de dólares del Fondo para reservas y sostén de su moneda. Tras un breve declive al asumir Lula, hoy Brasil lleva 3 meses de sostenido crecimiento de su economía.

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