Si no hay capital, al menos que exista la idea, y -de última-que aparezca el estado de ánimo para sobreponerse a las dificultades. Pero, a la tarde gris que se iba ampliando en las calles, el recinto le respondía con negativa a todas esas alternativas. No quería moverse casi nada, desarrollando una rueda que, si se veía en una parte: se la había visto toda. Una sorpresita sobre el cierre resultó que el muy leve saldo positivo, pasara a signo adverso en el Merval y con 0,25% de merma. Pero, en contraste notorio con un Burcap que, a través de las grandes españolas, retenía 3,2% de alza.
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Nuestra «empresa», titulada «Poco & Nada», alcanzó aumento de cotización, por imperio de lo que no hacían dentro y fuera del recinto bursátil. En otro recinto, el Congreso, la sesión se iba dilatando para recién armarse pasadas las 18 y con varias horas de retardo en función de discrepancias. Derivación directa, también, la abulia de los papeles accionarios locales y que vieron a PC es-table, a Costanera con buena suba -de 6 por ciento-pero fuerte merma en Renault. El volumen resultó ya escaso en el global -$ 25 millones-y apenas con los $ 12 millones de rigor para papeles locales. El ánimo, el tercer elemento, se veía devaluado y por imperio de una bruma que cubre todo horizonte posible. Y a sabiendas de una tanda de balances donde los desniveles del cambio, como TGS, pueden deparar sorpresas de gran porte y desagradables. Sin embargo, esa plaza resultó favorecida por la mala nueva y fue una de las que no bajó. Notable.
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