Guillermo Moreno perdió ayer los últimos apoyos que le quedaban en la estructura más cerrada del kirchnerismo. Hasta Carlos Kunkel -hace 48 horas defensor de su inflación de 0,4% de julio- se sumó ayer al proceso de desangrado del funcionario. Esa ola dentro del oficialismo había comenzado cuando el martes Agustín Rossi, el jefe del bloque kirchnerista de Diputados, reconoció que era imposible que la sociedad les creyera a los índices de Moreno. En un día se le sumaron actores impensados, como Kunkel y hasta Patricia Vaca Narvaja, vicepresidente de Diputados que cultiva también un perfil hiperoficialista. Por si le faltaban críticas, Carlos Cheppi, el secretario de Agricultura, les dijo ayer a los senadores peronistas que gracias a las restricciones del secretario de Comercio Interior a las exportaciones de quesos, el panorama con el campo se había terminado de complicar.
El proceso de desangrado de Guillermo Moreno en su camino de salida del gobierno alcanzó ayer hasta el núcleo más cerrado del kirchnerismo histórico. Esa catarata de críticas a la poca confiabilidad del INDEC -que esconden en el lenguaje oficial la previa de un final anunciado- había tenido su cumbre el martes, cuando el propio Agustín Rossi, jefe del bloque kirchnerista de Diputados, reconoció en Santa Fe que a los índices del INDEC es difícil creerles. Pero ayer se le sumó hasta el hombre que defendió el martes la inflación de 0,4% de julio: Carlos Kunkel.
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En un lenguaje desconocido en él -sólo posible en un momento de crisis para el gobierno-, el kirchnerista razonó: «En todas las cuestiones y gestiones de gobierno hay cosas que cumplen un objetivo determinado en un período y que luego es necesario ajustarlas, corregirlas, hacer cosas. Yo no descarto que eso sea necesario». Fue un baño de sinceridad impensado que habló de los problemas terminales de Moreno en el gobierno.
Kunkel llegó a explicar: «El PJ no es un partido de corte estalinista, verticalista y cerrado, sino que hay márgenes para opiniones. Cada vez que hay una situación que hay que analizar e impulsar se busca cómo lo podemos solucionar». Sólo 48 horas antes había salido a rechazar las acusaciones de la oposición alegando que 0,4% de inflación de julio del INDEC era «más creíble que los supuestos especialistas económicos privados».
En la destrucción de la imagen de Moreno a la que se sumó el kirchnerismo también participó ayer Patricia Vaca Narvaja, la vicepresidente primera de Diputados que se caracteriza por un alineamiento sin límites con la Casa Rosada.
«Al índice medido por el INDEC nadie le cree», razonó, «aunque tampoco es cierto lo que dicen, que estamos con una inflación desmadradao mayor a 25% o 30% anual».
El mensaje fue casi similar al que lanzó un día antes su jefe en el bloque oficialista: «Tenemos que trabajar fuertemente en recuperar la credibilidad del INDEC ante la realidad objetiva del descreimiento que hay».
Pareció que Rossi había abierto la puerta para un ataque general contra Moreno en un Congreso que hace semanas espera con impaciencia alguna señal de cambio en el INDEC y la Secretaría de Comercio por parte de Cristina de Kirchner.
Hasta el secretario de Agricultura,Carlos Cheppi, se sumó ayer a ese operativo en pos de la salida de Moreno del gobierno. Frente al bloque de senadores del PJ explicó los problemas que tiene para mantener la paz con los sectores del campo desde la semana pasada, cuando el secretario de Comercio restringió la exportación de quesos, con la intención de bajar los precios en el mercado interno. Cheppi señaló allí que la prioridad de su gestión es resolver «los problemas» que afectan a la lechería y a la ganadería, por lo que quedó claro que la medida de Moreno no ayudaba.
El funcionario que reemplaza a Javier de Urquiza luego de la crisis que provocó el frustrado intento de ratificar la Resolución 125 de retenciones móviles, explicó que se reunirá con productores lecheros para discutir el tema de los precios del sector, en tanto que está trabajando en «dos o tres medidas» para mejorar la producción ganadera.
Y hasta expresó su voluntad de trabajar juntocon el Congreso, ya que entiende que es necesario una fuerte articulación entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo en la elaboración de políticas agropecuarias, pero siempre y cuando nuevas medidas de la Secretaría de Comercio Interior no le sigan complicando el panorama.
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