Trago amargo en Brasil: inflación entre 17% y 20%
• Denunciaron esos números ante Cristina de Kirchner los empresarios de ese país que operan en la Argentina. Ella rechazó la afirmación e, incómoda, defendió a su marido: sostuvo que la inflación no llega a 10%. Mal momento para su gira proselitista con fotografías con Lula • Ocurrió, además, justo el día en que Néstor Kirchner insistió en que «hay sectores que pretenden desestabilizar al gobierno con datos de inflación superiores» a los que brinda su INDEC. Habló a través de Guillermo Moreno, comisario de control de los precios • Persiste el Presidente con esa prédica obsesiva, negatoria, cuando sus propios hombres han reconocido distorsiones y aumentos excesivos del costode vida: Martín Redrado, Alberto Fernández, Daniel Filmus, Julio Cobos, Hugo Moyano, Hebe de Bonafini, Aldo Ferrer, Carlos Tomada, los sindicalistas de ATE y José Manuel de la Sota. ¿Serán ellos también desestabilizadores, como los empresarios brasileños? • Kirchner logró ayer una adhesión que le permite alimentar su teoría: el defensor de pobres, el piquetero Luis D'Elía, se acopló afirmando que el costo de vida no crece y que «hay sectores a favor de la desestabilización» • En fin, la película que ya vieron todos los argentinos. Por si alguien se acuerda, hoy se cumplen 30 años de la muerte de José Ber Gelbard, quien le hizo creer al país que se vivía con «inflación cero».
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Inflación: el Gobierno espera que siga bajando, aunque reconoce ajustes pendientes en precios relativos
Cristina Kirchner, el presidente Lula y su esposa, Marisa Leticia, ayer en el Palacio de la
Alborada, en Brasilia.
Una compañía mencionó que sus cálculos sobre el alza de precios en 2007 hablan de un piso de 17% y de hasta 20%. La senadora tuvo que corregir esa cifra, diciendo que el incremento para el año será inferior a 10%. Habló hasta de estudios privados que avalaban esta presunción y culpó a los bancos por decir que la inflación es de más de un dígito. Hubo repreguntas insistiendo en el problema, lo que llevó a la primera dama a explicar su estrategia para que los precios no sigan subiendo. Aparentemente, su idea es que el tratamiento sea gradual «porque involucra algunas cuestiones que afectan tarifas públicas y demandas de salarios».
Fue allí cuando apareció la pregunta sobre la demora oficial en aclarar el panorama sobre los aumentos de los costos de los servicios públicos. Cristina, ya molesta, dijo que «no se puede pedir control de inflación y al mismo tiempo doblar o triplicar tarifas, porque habría demanda de doblar o triplicar aumentos salariales que los sindicatos harían inmediatamente». Sólo deslizó, sin profundizar, que el tratamiento tarifario sería «gradual».
La tercera pregunta apuntó, en caso de vencer en las elecciones del 28 de octubre, a cómo piensa encarar la crisis energética. Hubo un primer reflejo de la visitante, señalandoa la prensa como la culpable del problema por los titulares «catastróficos» que anticipaban grandes apagones «que no se produjeron». Los empresarios aclararon que sus consultas se dirigían a saber si continuarían los cortes a las industrias. Allí la senadora cedió: reconoció los cortes pero dijo que fueron causados «por la tensión del crecimiento». Sobre la solución del problema dijo que «la ecuación energética de América del Sur» sólo cierra con el aporte de los Estados que tienen recursos, y aclaró que el aumento en la generación propia se verá en 2009, con lo que hasta ese momento la estrategia argentina es que Brasil, Uruguay, Bolivia y Venezuela le sigan exportando energía y combustibles.




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