Tras 5 años de fortaleza el dólar comenzó a ceder
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En 2001 los activos norteamericanos seguirán ofreciendo lo de siempre: un rendimiento decente y estabilidad.
Todos los ingredientes necesarios para un deslizamiento del dólar parecen estar presentes. La economía se está desacelerando. La Bolsa cae. El déficit de la cuenta corriente alcanzó un récord de 4,3% del PBI.
El euro se está recuperando. Y existe el riesgo de que el presidente electo George W. Bush no se adhiera a la política de una moneda fuerte que llevó adelante la administración Clinton.
Paridad
En los últimos días, el euro subió de su piso histórico de 0,823 de dólar, el 26 de octubre, a alrededor de 0,93, su más alto nivel en 9 meses. Aunque sigue 21% por debajo de $ 1,17 con que debutó el 1 de enero de 1999, un creciente número de economistas -incluidos los del Banco Central Europeo- espera que el euro alcance la paridad con el dólar en los próximos meses.
Esto ha despertado temores de que el pesimismo en el mercado del dólar se prolongue. El año próximo planteará «un desafío significativo para la fortaleza del dólar, que ya lleva 5 años y medio», dijo Stephen Roach, economista jefe de Morgan Stanley Dean Witter.
Sin embargo, el dólar tiene todavía sus puntos a favor. Las esperanzas de un crecimiento económico más rápido y un menor desempleo son reemplazadas por el temor de que el BCE haya ido demasiado lejos al elevar las tasas.
Las perspectivas de un crecimiento europeo menor serán una importante consideración para los inversores que perdieron al apostar que el dólar caería respecto del euro en los dos últimos años.
Contra el yen, el dólar sigue siendo en gran medida la moneda de preferencia. Ha alcanzado su pico de 16 meses respecto de la moneda japonesa -llegando a 114,20 yenes- cuando la recuperación de Japón muestra signos de frenarse.
Los problemas del yen empeoraron la semana pasada cuando el Banco del Japón rebajó su estimación de la economía por primera vez en más de dos años.
Peor aún, Japón está nuevamente al borde de una recesión en un momento en que Tokio emitió montañas de deuda para estimular el crecimiento. ¿Tendrán los inversores apetito para más bonos gubernamentales del Japón, que es ahora el mayor mercado de deuda pública del mundo?
Y si bien el euro está subiendo finalmente respecto del dólar, es importante entender la causa. La actual recuperación de la moneda única europea está menos relacionada con el desarrollo económico en Europa que con una desaceleración del crecimiento norteamericano.
El ritmo de crecimiento de la economía de Estados Unidos bajó a 2,4% en el tercer trimestre, desde 5,6% en el segundo. Esto, sumado a las expectativas de un corte de las tasas por parte de la Reserva Federal el mes próximo, hizo que algunos inversores se preguntaran si el dólar está condenado.
Pocos economistas piensan verdaderamente que el dólar se encamina a una crisis. Concordarán en que se ha puesto demasiado fuerte.
Las corporaciones estadounidenses fueron las más afectadas, ya que la fortaleza del dólar encarece las exportaciones norteamericanas.
Un euro débil también significa que las firmas con operaciones europeas ven menguar a sus beneficios cuando los convierten nuevamente en dólares.
Los inversores acudieron a las playas norteamericanas también porque el país experimentaba el auge de la tecnología de la información antes que el resto del mundo. Aquí es donde Estados Unidos se podría beneficiar con la naturaleza global de la actual desaceleración.
Vigencia
Un crecimiento global más lento dejaría a Europa y Asia con menos espacio de maniobra para hacer el tipo de inversiones de la nueva economía que Estados Unidos viene haciendo hace años.
En efecto, las razones por las cuales los inversores invadieron Estados Unidos siguen vigentes. Entre ellas están la credibilidad de la Fed, las perspectivas de crecimiento continuo e inflación moderada, una productividad que avanza más rápido que en cualquier otra parte del mundo industrializado y los crecientes superávit fiscales. Hasta un crecimiento bastante más lento en Estados Unidos sería más equilibrado y prolongado que cualquier rebote en Europa.
Los siete incrementos de las tasas que realizó el BCE desde mediados de 1999 se encargarán de ello. La actual desaceleración de la economía internacional tampoco ayudará.
El mercado de valores norteamericano podría no alegrarse ante un crecimiento global más lento.
Pero, mientras la corrección del dólar sea ordenada y gradual, el mercado de bonos estadounidense podría beneficiarse con los cambios en la distribución de los activos globales a causa de la volatilidad de los mercados accionarios.
Las acciones se derrumbaron este año y empujaron a los inversores a buscar abrigo en los bonos.
Esta es una dinámica que, según Karim Basta, estratega de deuda global en Merrill Lynch & Co. en Nueva York, se prolongará en 2001 a medida que la economía se frena más.




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