"Tratar de recuperar empresas quebradas aquí es muy ingrato"
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Periodista: ¿Entonces no la va a comprar?
Sergio Taselli: No lo sé. La licitación es en setiembre.
P.: ¿Pero no dice que el pasivo es alto?
S.T.: El pasivo se negocia con los bancos después que uno la compra, pero no sé si lo voy a hacer. Está muy complicada la operación.
P.: ¿Cómo se le dio por comprar empresas quebradas en remates judiciales?
S.T.: En realidad compro las instalaciones, no las empresas. Le doy un ejemplo, en el caso de Massey Ferguson, que quebró en 1995, a mí me interesaba el terreno donde estaba la fábrica en Granadero Baigorria, cerca de Rosario. En 2001 lo pagué 3 millones de dólares. De repente me encuentro con que era negocio volver a hacer tractores. Y ahora fabricamos 80 tractores por mes, retroexcavadoras y estoy haciendo una inversión de 2 millones de dólares para fabricar máquinas viales. Es la tercera ampliación que hago de la fábrica. La producción la coloco casi toda en el mercado interno, pero algo comencé
a exportar. Si hubiera comprado Massey Ferguson dos años antes, seguramente hoy no tendría la fábrica. Tuve suerte.
P.: ¿Cómo empezó esta historia?
S.T.: Con un taller metalúrgico muy chico en Florida, provincia de Buenos Aires. Estaba en el fondo de mi casa. Después agrandé el taller, compré la casa de al lado, la otra y después todo me quedó chico y me mudé.
P.: ¿Por qué no toma dinero de los bancos?
S.T.: Soy muy conservador, aprendí a sobrevivir en un país que no tiene seguridad jurídica. Cuando es así, lo mejor es mirar la caja todos los días. Si ve que pierde plata, algo pasa con la empresa y hay que corregirlo en lugar de tomar deuda. Si usted acude al banco, posterga el problema y la solución. Cada empresa que tengo la compré con la caja del resto. Por eso tengo un laberinto de sociedades, donde cada empresa tiene de accionista a otras empresas mías. También tengo socios en muchos emprendimientos.
• Coches ferroviarios
S.T. Fue en un remate, me atrajo la superficie cubierta de 200 mil metros cuadrados que tenía.Ahí está la planta ferroviaria, fabricamos coches de trenes y reparamos locomotoras. Además de cosechadoras. Por esa mezcla de ferrocarril y agro, la firma se llama Marani Agrinar.
P.: Altos Hornos Zapla, en Jujuy, fue una siderurgia famosa que llegó a tener un club de fútbolcuando era estatal. Después se vendió al CEI y ahora está en sus manos. ¿Qué pasó?
S.T.: La compramos hace cuatro años por el pasivo de 70 millones de dólares. Fue el momento justo porque ahora exportamos aceros especiales a Brasil y a Chile, además de atender el mercado interno.
P.: Con Molinos Brunning ¿qué pasó?
S.T.: Es una fábrica que fue fundada en 1897. En 1998, cuando decidí incursionar en el rubro de alimentos, la compré. Un proveedor me trajo el dato.
P.: Parece una receta fácil. Compro una empresa quebrada, la reactivo y hago caja.
S.T.: No es tan fácil. Todos los días me vienen a vender decenas de empresas. La otra vez me ofrecieron una fábrica de galletitas que me venía bien para utilizar un excedente de harina que tengo en Molinos Brunning. Cuando veo los números no entendía nada. Debían más de un millón de dólares, habían firmado documentos de avales por otro tanto, salía más cara que hacer una nueva. Así que voy a construir una fábrica que me costará unos dos millones de dólares. Pero le digo algo, comprar empresas que están quebradas en la Argentina, es algo muy ingrato. Por caso, una empresa que está por cerrar y deja a 500 empleados en la calle, usted la compra y decide que funcione con 400, no lo van a felicitar porque salvó esos 400 puestos de trabajo, sino que lo van a insultar y hasta hacerle escraches por los 100 que despidió.



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