28 de noviembre 2007 - 00:00

Tregua: gobierno firma hoy con Uruguay acuerdo por gas

En medio de la crisis desatada por la puesta en marcha de la pastera Botnia, la Argentina y el Uruguay firmarán hoy un convenio para mejorar el aprovisionamiento de gas en los dos países a partir de 2009 o 2010. Con el acuerdo se procura mostrar que hay aspectos de la relación que no fueron tocados por el conflicto. Tal es el caso de la energía y de la represa binacional Salto Grande. En el nuevo proyecto, ambas naciones formarán una sociedad para regasificar gas licuado importado de terceros países. Al gobierno de Kirchner lo beneficia porque de nuevo quedó demorado el gasoducto desde Bolivia.

Tabaré Vazquez
Tabaré Vazquez
La Argentina y Uruguay firmarán hoy el acuerdo para instalar una planta de regasificación en las proximidades del puerto de Montevideo, que permitiría lograr 10 millones de metros cúbicos de gas en la primera etapa, con la posibilidad de llegar a 25 millones en 2020.

El acuerdo, que será la base para un tratado internacional que deberán aprobar los parlamentos de los dos países, se concreta en un momento de alta conflictividad en la relación bilateral, después de que el gobierno de Tabaré Vázquez autorizó la puesta en marcha de la pastera Botnia y, en el último fin de semana, cerró los pasos fronterizos. Uruguay parece el más interesado en que el convenio por el gas permita atenuar las tensiones y sirva como acto ejemplificador que le demuestre a los turistas argentinos que, aun después de Botnia, hay aspectos intocables en la relación.

Los acuerdos en materia energética funcionaron siempre en ese sentido, es decir, al margen del conflicto por la pastera, y el anuncio del nuevo tratado pondría de relieve esa particularidad de la relación.

Durante el último invierno, Uruguay suministró electricidad a la Argentina durante el período de mayor escasez todos los días, y ahora, para pagar esos envíos, nuestro país mantiene una exportación de gas a la nación vecina de 220.000 metros cúbicos días, el doble de lo contratado, mientras que a Chile se le sigue vendiendo un mínimo, como en los meses más fríos.

  • Objetivo

  • Para el gobierno de Néstor Kirchner, el acuerdo que se firmará hoy servirá también para reducir la ansiedad por los problemas en el suministro de gas. La administración actual confió desde su inicio en que las enormes reservas de gas en Bolivia lo ayudarían a salvar la declinación en la producción local, que se combina con la falta de nuevos descubrimientos de importancia.

    Pero Bolivia crea incertidumbre en los inversores, y la situación institucional de la última semana acentúa la duda de que en un plazo razonable pueda disponerse de gas procedente de ese país en la cantidad que se esperaba para 2009: 27,7 millones de metros cúbicos por día frente a un promedio real en la actualidad de unos 3 millones.

  • Gasoducto demorado

    En octubre pasado debió haberse lanzado la licitación para el Gasoducto del Nordeste, pero nuevamente, como ocurrió ya varias veces desde 2005, el proceso quedó prorrogado de hecho. Ninguna empresa invertirá en un ducto si antes no empieza el desarrollo de las reservas bolivianas.

    La iniciativa con Uruguay, en cambio, podría aportar entre 5 y 10 millones de metros cúbicos diarios de gas incluso a partir del invierno de 2009, si los dos países aceleran los trámites burocráticos.

    Sólo será necesario que en ese lapso se concrete el arrendamiento de un barco llamado metanero que trae el gas licuado (en garrafas) y luego, una vez en el puerto, lo regasifica (le inyecta calor) para poder introducirlo en el gasoducto y llegar a las redes de distribución domiciliaria.

    Además, con Uruguay la cañería que va por abajo del río ya está. Es el gasoducto Cruz del Sur, que fue concebido para llevar gas argentino a ese país, pero también puede utilizarse al revés.

    El acuerdo será firmado hoy en Buenos Aires por el ministro de Planificación, Julio De Vido; y el titular de Energía e Industria de Uruguay, Jorge Lepra. Luego en la puesta en marcha del proyecto intervendrán las empresas estatales de ambos países, ENARSA y ANCAP y UTE (electricidad).

    La Argentina tiene también un acuerdo con el gobierno de Hugo Chávez para instalar otra planta de regasificación en la costa local (probablemente cerca del puerto de Bahía Blanca)que procesaría gas licuado de Petróleos de Venezuela ( PDVSA).

    En un reportaje del diario «El Espectador», de Montevideo, el subsecretario de Industria y Energía de Uruguay, Martín Ponce de León, formuló los siguientes anticipos sobre el convenio que se suscribirá hoy:

  • Uruguay quedó con un enorme gasoducto construido en una época en la que se creía que la Argentina tenía exuberantes cantidades de gas.

  • El consumo uruguayo de gas es tan pequeño que no tiene sentido poner una planta de regasificación que cuesta cientos de millones de dólares sólo para satisfacer esa demanda. . El costo de la planta podría estimarse entre 600 y 800 millones de dólares. En Chile, con problemas sísmicos, el costo se fue a 1.000 millones.

  • En algún momento se pensó hacer un gasoducto hacia Porto Alegre, pero hoy el acero está muy caro, los gasoductosson muy caros.

  • Para traer gas licuado hay que tener un puerto o un lugar que sea rápidamente convertido en puerto para barcos de importante dimensión -de más de 250 metros de largo- y que tienen que quedar estacionados, porque en una primera etapa la construcción de depósitos para almacenar gas licuado es lo más caro. Entonces, como hace Chile, la opción sería contratar un barco que tiene depósitos y capacidad de mantener las temperaturas necesarias, y se mantiene atracado en el puerto. Es un depósito flotante, una gigantesca garrafa de gas licuado flotante.

  • Ahí aparece la fuerza de Montevideo, la importancia de las buenas instalaciones logísticas, y de la ubicación tan peculiar de Uruguay. Y de allí al gasoducto es una distancia relativamente corta porque la cañería entra a Montevideo.

  • El proyecto es hacer algo conceptualmente similar a la represa binacional de Salto Grande. Cada uno sabe que la mitad es del otro y lo ha respetado en las más diversas vicisitudes.

  • Tiene que haber un tratado internacional aprobado por los parlamentos para darle certeza jurídica a esa situación en la cual Uruguay acepta el esquema de Salto Grande en cuanto al recurso. La Argentina va a poder decidir sobre la mitad del gas, aunque esté transitando por Uruguay.

  • Los dos países acordaron una participación importante de las empresas estatales para la inversión, pero también el proyecto va a estar abierto a empresas privadas.

  • La etapa del barco flotantepuede estar pronta en dos años, entre 2009 y 2010. La segunda etapa, si se decide hacer tanques criogénicos en tierra, llevaría cuatro o cinco años, pero con el sistema ya funcionando.
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