Bruselas (AFP) - La Unión Europea manifestó ayer su preocupación por el posible impacto de la crisis financiera en el crecimiento económico, reiterando su negativa a adoptar un plan de rescate y priorizando en cambio el reforzamiento de la regulación de los mercados.
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«La situación a la que estamos confrontados en Europa es menos grave y los Estados miembros (de la UE) no estiman en este momento que sea necesario un plan como el de Estados Unidos», declaró el comisario europeo de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, en el Europarlamento en Bruselas.
En nombre de Francia, que preside la UE, el secretario de Estado de Asuntos Europeos, Jean-Pierre Jouyet, también indicó que no se estudiaba la aplicación de un plan de ese tipo, que costará a la primera economía mundial unos u$s 700 mil millones. «Los Estados miembros no se plantean en ese momento una iniciativa del mismo tipo que la que vienen de anunciar las autoridades federales norteamericanas», dijo.
Tanto Almunia como Jouyet señalaron que Europa debe concentrarse en mejorar la vigilancia del sector financiero.
«Los acontecimientos de los últimos días refuerzan la necesidad de una Europa fuerte y unida en el sector financiero. Debemos reformar nuestro sistema», agregó Jouyet, subrayando la necesidad de una «acción legislativa y reglamentaria rápida».
Impacto
Por su lado, Almunia advirtió sobre el posible impacto de la crisis financiera en el crecimiento económico, en particular para 2009, mientras se multiplican las malas noticias en ese sector.
«Es evidente que los acontecimientos en el sector financiero afectan la economía real. Esta situación da lugar a una fuerte erosión de la confianza de los hogares y de las empresas y a una reducción de la demanda. La situación económica y las perspectivas siguen siendo particularmente inciertas. Los riesgos para el crecimiento continúan», agregó. Y explicó que los principales indicadores de la actividad económica presagian una «desaceleración marcada» del crecimiento tanto en la Unión Europea (UE) como en la Eurozona, que comparten 15 países del bloque.
El indicador IFO de confianza de los industriales alemanes se replegó por cuarto mes consecutivo, aumentando el temor de una recesión en la primera economía de la zona euro. En Francia, la confianza de los industriales se hundió a su nivel más bajo desde agosto de 2003, según cifras oficiales. La Comisión Europea ya recortó ayer su proyección de crecimiento en la zona euro en 2008 a 1,3% del PBI, en lugar de 1,7% estimado en abril pasado. Y el año próximo se anuncia aún más difícil. «Las incertidumbres son inclusive más fuertes para 2009», advirtió Almunia.
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