Si nos sentamos a discutir la educación técnica, el desarrollo tecnológico, la biotecnología, la financiación a largo plazo para las pymes, la integración campoindustria y otros temas estratégicos, el acuerdo social sirve; si sólo se va a hablar de precios y salarios, no vale la pena hacerlo y se estará perdiendo una ocasión histórica.»
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Así explicó Juan Carlos Lascurain, presidente de la UIA, cómo ve la central fabril la convocatoria que hará la presidente electa Cristina de Kirchner al «diálogo social».
Luego de explicar la posición de la central fabril respecto del posible desplazamiento del ministro de Economía Miguel Peirano (ver aparte), Lascurain y Luis María Ureta Sáez Peña -titular de ADEFA y presidente de la Conferencia Industrial que arranca mañana por la mañana- reiteraron el temario y los oradores que dominarán el día y medio de trabajo en el Sheraton Pilar.
Por supuesto, habrá abundantes referencias a la necesidad de crédito de largo plazo para la inversión. ¿Un banco oficial según el modelo del brasileño BNDES? «Podría ser, también podría ser a través de la banca oficial existente...», dijo Lascurain. Cuando se le recordó que la semana pasada el ex presidente Fernando Henrique Cardoso había explicado que el BNDES tenía ya cuarenta años y era «tarde para subirse a ese ómnibus», el presidente de la UIA se encrespó y dijo que «quizá sea tarde, pero quizá lo que no quiere Cardoso es que la Argentina tenga algo parecido».
Lo que quedó claro del diálogo de los empresarios con la prensa fue que la Conferencia apunta a entregar un discurso unívoco, sin espacio para la polémica, cuestionamientos al gobierno o posiciones contrapuestas. «La intención no es polemizar ni abrir el estrado al debate, sino transmitir el mensaje que quiere dar la UIA respecto de la política industrial que necesita el país para pasar del crecimiento al desarrollo», aseguró Ureta Sáenz Peña cuando se le preguntó por qué los dos economistas que pintarán el panorama «macro» del país -Eduardo Curia y Aldo Ferrer- claramente pertenecían a la misma corriente de pensamiento.
Crecimiento
«No queremos más diagnósticos ni hablar del pasado, sino proyectar el hoy a diez, quince años y empezar a construir el país del futuro», dijo Ureta Sáenz Peña. El presidente de PSA Peugeot-Citroën agregó que «crecimos fuerte estos últimos cinco años, y algunos sectores (como el mío) lo hicieron a tasas de 20% anual. Pero hoy hace falta una estrategia para el desarrollo y organizar el crecimiento».
Por eso justamente -se les preguntó a Ureta, a Lascurain y a un extrañamente silencioso José Ignacio de Mendiguren- no parecía necesario encarar un proyecto casi corporativo como el «acuerdo» que plantea Cristina de Kirchner. Ahí fue que Lascurain dijo que si sólo se iban a discutir precios y salarios, era una pérdida de tiempo. «Debemos pensar qué país queremos; hoy se habla de que el salario está en 42% del PBI, y debería llegar a 50%. Estamos de acuerdo, pero hay que discutir si se quiere llegar en seis meses o seis años... En el primer caso, podríamos repetir experiencias como el Rodrigazo...»
En lo que hace a la cuestión energética, Ureta Sáenz Peña dijo que la intención no era hablar del corto plazo, pero admitió que «todos nos preparamos para el verano, para enfrentar cualquier crisis. Las automotrices, sector que conozco, en octubre tuvimos producción récord; quizás la energía haya sido más cara, pero estamos 30% por encima que 2006...». Cuando se le preguntó si la industria podía afrontar aumentos de hasta 300%, como se plantea con la energía «nueva» que no tiene topes tarifarios, el industrial reconoció que «igual seguiremos siendo competitivos respecto de Brasil y Europa», pero mostró su preocupación por «la falta de generadores: en todo el planeta hay crisis energéticas, y no alcanzan los equipos».
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