26 de septiembre 2002 - 00:00

Un rebote no es nunca una suba

Un rebote no es nunca una suba
Algunos volvieron a delirar de alegría mirando cómo el NASDAQ trepaba ayer 3,39%. Pero se trató de los mismos que una y otra vez se han negado a aceptar la realidad de haber perdido 37,33% de la riqueza que mantenían en acciones tecnológicas a lo largo de este año. Es cierto que, con la suba de 2,07 por ciento de las blue chips que cerraron en 7.841,82 puntos y 2,49% del S&P 500, estamos frente a la que ha sido la mejor rueda de setiembre, pero la verdad es que así como la rueda anterior había tenido ese "olor" a computadoras y órdenes automáticas que se disparan muchas veces cuando se tocan valores anormales, la mejora de hace 24 horas presentó características similares, a las que se adicionó una buena cuota de cobertura de posiciones vendidas. Desde ya que se puede seguir el argumento oficial de que fue GE el disparador de la mejora y las palabras de Alan Greenspan, hacia el final del día, las que atemperaron las cosas, pero esto es no aceptar que estamos todavía en un bear market. De todas formas, a medida que nos acercamos a octubre, tradicionalmente uno de los mejores meses bursátiles del año, a pesar de lo que dice la leyenda, y nos alejamos del período "confesional", y en la medida en que el frente internacional no se salga de madre, es posible que vuelva la calma entre los inversores y que los precios se estabilicen e incluso que comiencen a ganar algo de terreno. Una seguidilla de seis (o más) meses consecutivos de baja como la que llevamos es algo realmente extraordinario y sólo se ha dado en cuatro oportunidades en el último siglo, siendo la más larga la de julio de 1941 a abril de 1942. Esto no significa de por sí nada, pero podríamos decir que nos acercamos a un mes que terminará del lado ganador.

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