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El ministro de Economía mantendrá fuera de la agenda presidencial un encuentro con el poderoso ministro de Finanzas alemán, Hans Eichel. En la reunión, a llevarse a cabo el jueves, Roberto Lavagna seguramente explicará que la mayoría de los tenedores de bonos locales se sumaron al canje, es más, pondrá como ejemplo al famoso caso de Stefen Engelsber, que terminó ingresando al canje a pesar de sus duras críticas a la oferta argentina.
Lavagna resaltará ante su par alemán los buenos indicadores económicos: los pagos a los organismos multilaterales, y el compromiso que este plan económico tiene, a diferencia de otros, un escenario sustentable. En este contexto, es que seguramente el ministro intentará pedir el apoyo que la Argentina necesita en el G-7.
Ahora bien, ¿existe algún interés de Alemania acerca de la Argentina para que se oponga a sus socios poderosos a favor de respaldar a nuestro país? La respuesta, siempre según fuentes alemanas, hay que buscarla en el ala política no en la cartera de Economía. El gobierno de Schröder querría que la Argentina apoye su postura de defender un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La Argentina, como lo ha expresado en más de una oportunidad, está de acuerdo con que esas nuevas plazas sean rotativas y en cabeza de las regiones. Difícilmente Lavagna o el propio presidente Kirchner estén dispuestos a cambiar esta posición que significaría darle el voto a Brasil para que sea el representante permanente de Latinoamérica. Si éste es el factor de intercambio que podría pedir el gobierno alemán para lograr una postura favorable o prescindente en el G-7, no es tan fácil que se llegue a un acuerdo.
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