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Lamentablemente las cosas no son tan simples. Si bien esto del «rally» todavía muestras señales de vida, el incremento que han mostrado el costo del dinero (vía la suba de la tasa de los treasuries), la variación de los precios y la mengua en los volúmenes negociados (el viernes apenas se operaron 1.296 millones de papeles en el NYSE y 1.750 en el NASDAQ), sugieren que el mercado se está quedando «sin gas». Si nos atenemos sólo a los resultados contables de las empresas en los últimos días, esto no se percibe, ya que han sido una minoría los que no superaron o cumplieron con lo que esperaban los analistas.
Pero si levantamos un poco más la vista y observamos quiénes han sido estas «ovejas negras» se entiende por qué hay cierto tufo a que las cosas no andan tan bien. IBM, Caterpillar, General Electric, y otras empresas de similar porte lideran este pelotón. Si bien el mercado pareció no hacerles ningún caso, lo cierto es que no parece prudente no prestar atención al hecho de que sean las empresas más grandes y de mayor prestigio en el mercado las que no alcanzan a satisfacer las apetencias de sus accionistas. Esto tiene poco que ver con el resultado del viernes, que si bien fue el más negativo en la semana al perder el Dow 0,71% para quedar en 9.721,79 puntos y casi 2% el NASDAQ, está dentro de las reglas de juego del mercado.
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