Sólo por curiosidad, porque la brecha fue muy precisa, se puede destacar que el primer día de la semana abrió con una caída a pique de 30 puntos en el Merval. Reducido a porcentual, como es lo correcto para dar idea de magnitud, la impresión no se suaviza, porque resultó casi de 3,5% el deterioro, con el indicador aterrizando en solamente 855 puntos, habiendo partido de 885. Pasado a moneda fuerte, resultaría de esto un Merval por debajo de los 300 puntos y haciendo más vertical en estos tiempos ese valle de la tendencia que viene acosando desde abril.
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La plaza reconoció un mínimo de 854, prácticamente el mismo del cierre, por lo que quedó de lado todo intento de reacción.
Lo menos deprimido fue el volumen, que se mantuvo en la zona de los $ 35 millones para las acciones, con más de $ 10 millones en certificados. Sin volver a encogerse, para amortiguar los daños, nuevamente se quebraron límites de pisos con tal de colocar posiciones. Los daños, de lo que resultó un tajo profundo en las cotizaciones, se contaron a partir de un máximo que llegó a 6% en Solvay Indupa y el papel clave del ponderado: Grupo Galicia.
En este caso, con cerca de $ 7 millones de títulos vendidos. Con 5% Siderar, Francés y Molinos Río con 4%. Es indudable que el peso específico del título de Galicia colaboró pesadamente sobre el Merval: sólo anecdótico, porque es un saldo indefendible y que siembra más preocupación.
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