Las razones pueden haber sido completamente diferentes, pero el resultado terminó siendo extrañamente similar. Un mercado que abrió a la suba (aunque con mucho menos fuerza que en la jornada anterior) impulsado, según algunos, por los datos "revisados" del PBI y el índice que elaboran la Asociación de Gerentes de Compra de la zona de Chicago sobre la actividad industrial, un volumen levemente creciente, pero aún pasible de ser catalogado como "pobre", y un cambio de sentido que no encontró realmente ninguna justificación mas allá del propio desánimo de los inversores. Por la tarde, a alguien se le ocurrió apuntar su dedo acusador a los malos resultados de Gateway y el efecto que habría tenido sobre el sector de semiconductores, casi repitiendo lo del miércoles cuando el acusado fue Cisco. Lo concreto es que de ganar 1,21% en la primera media hora de operaciones, para cuando sonaba la campana en el NYSE el NASDAQ perdía 1,16% mientras que el Dow, merced a la firmeza que mostraron algunos sectores como el financiero, el petrolero, las constructoras y los laboratorios, pasaba de ganar 1,09% a perder un mucho más modesto 0,21% quedando en 10.106,13 puntos. Estamos hablando de mercado y esto significa que las cosas pueden cambiar de un instante para otro, pero por lo que se está viendo últimamente no importan las lecturas macroeconómicas sino la realidad interna de cada empresa; dos caminos que hoy son divergentes. De hecho, los márgenes de ganancias de las empresas se están reduciendo, la situación política internacional sigue empeorando y lo único seguro es que "el dato de ayer, no implica que el de mañana vaya a ser mejor". Hoy se decide el resultado de la semana.
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