Uruguay amenaza con irse y Bolivia no quiere entrar
Hugo Chávez imaginó esta "bolivariana" cumbre del Mercosur como un festejo de la inclusión de Venezuela en el grupo. Y quiso llevarse el trofeo de incorporar a Bolivia casi a la fuerza. Pero no pudo ser. Ni el propio Evo Morales quiso avanzar en ese camino y es obvio el porqué. De nada le sirve al boliviano sujetarse hoy a aranceles y protecciones en sectores que su país no domina. No calculó Chávez, tampoco, las reticencias de Lula da Silva, que mantiene una disputa con Morales por el precio del gas. Fue el primer fracaso de esta curiosa cumbre. Mientras, Uruguay, un miembro histórico del bloque, amenaza con irse.
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Felisa Miceli y Danilo Astori, ministro de Economía de Uruguay, entre los coordinadores de la reunión de ministros y cancilleres donde Uruguay y Paraguay protestaron por las asimetrías de sus productos dentro del Mercosur.
Astori se entusiasma: «Estas son oportunidades comerciales que no podemos dejar pasar». Sobre la posibilidad de que la Argentina y Brasil puedan ser dañados ante un acuerdo de este tipo, el ministro uruguayo dijo que «el daño potencial para las economías mayores del Mercosur sería despreciable».
En concreto, lo que pedirá Uruguay en la reunión que propuso Miceli es que la Argentina y Brasil acepten flexibilizar dos normas vigentes en el bloque. La decisión 54 de 2004, y la 37 de 2005, que refiere a la reglamentación de los productos de origen que ingresan al Mercosur y a las normas arancelarias vigentes. Lo que quiere Uruguay es que se le permita cerrar un acuerdo con Estados Unidos que incluya una rebaja arancelaria a los productos que ingresen de aquel mercado, lo que demandaría modificar esas dos normas.
Esta flexibilidad que mencionó Gargano para negociar el acuerdo con Estados Unidos podría ser utilizada también por Uruguay para otros tratados comerciales por fuera del Mercosur, por ejemplo, uno con la Unión Europea.
Por ahora, este permiso que busca Uruguay fue rechazado por los otros integrantes del Mercosur. El miércoles, el presidente de la comisión de representantespermanentes del Mercosur, Chacho Alvarez, había dicho que los acuerdos de libre comercio con Estados Unidos no tienen lugar dentro del Mercosur. Más violento había sido el nuevo socio del bloque, Hugo Chávez, quien, antes de haber sido admitido como el quinto miembro, decretó unilateralmente que el país del Mercosur que firmará un acuerdo comercial con EE.UU. tendrá que retirarse. En realidad, lo que podría discutirse en la reunión que se realizará en 30 o 60 días, a la que invitó Miceli, sería la reglamentación de un acuerdo de preferencia, un nombre diplomático para mencionar lo que sería un tratado de libre comercio, pero en otras palabras. Este acuerdo de preferencia podrá ser aceptado por los dos socios mayores. Habrá que ver qué dice Chávez al respecto. Una posición menos clara que la de Astori mantuvo el canciller uruguayo Reinaldo Gargano, quien, al hablar sobre este tipo de acuerdo con Estados Unidos, dijo que son «incompatibles» con el Mercosur, pero más adelante señaló: «Lo que no podamos hacer los cuatro (en realidad, cinco con Venezuela) debemos tener flexibilidad para hacerlo solos».
La respuesta a la posición de Astori la dio el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía: «Tenemos conciencia de que hay asimetrías, y la Argentina sabe más que ningún otro socio lo que es sentirse más pequeño o más grande que otros, pero nosotros nunca planteamos 'o esto cambia o nos vamos del Mercosur'. Hay que entender que ni la Argentina ni Brasil somos países desarrollados. Esto también hay que tenerlo en cuenta en el momento de pedir y reclamar». Antes había sido Taiana el que había hablando del tema al asegurar: «El Mercosur no se mejora volviendo atrás».



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