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Es que hacia agosto pasado, cuando el Banco de Crédito fue suspendido por el Banco Central del Uruguay, el Saint George debía capitalizar u$s 80 millones para reactivar el banco. Sin embargo -se quejan en esa empresa-, la tardanza para reanudar las actividades del banco suspendido originó una deuda salarial -lo soportó el Estado-por unos u$s 20 millones más a la previsión original, que se incrementó en otros 20 cuando, hacia fines de febrero pasado, la consultora ING aconsejó que, para lograr un adecuado funcionamiento, debían capitalizarse u$s 120 millones y no los u$s 80 previstos originariamente. Ese desfasaje llevó al grupo inversor a paralizar sus nuevas inversiones y a retirarse del nuevo plan de negocios, prefiriendo soportar todo el proceso de liquidación. Durante este fin de semana y lo que queda hasta el miércoles -Uruguay festeja su carnaval como siempre-, el Banco Central y el Ministerio de Economía deben encontrar un salida para conformar a la Asociación de Empleados de Bancos del Uruguay (AEBU) y a los ahorristas que poseen sus depósitos retenidos, quienes tienen tomado el Banco de Crédito y amenazan con paralizar todo el sistema financiero.
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