En Brasil se llaman «batatas fritas», en Estados Unidos «french fries» y en Francia «pommes frites». Sea cual fuere el nombre de las papas fritas, cada vez son menos los restoranes y las amas de casa dispuestas a lavarlas, pelarlas y cortarlas. Por eso la holandesa Farm Frites invertirá u$s 10 millones en la duplicación de su capacidad de producción para atender tanto a la mayor demanda del mercado local como a la expansión de sus exportaciones, sobre todo a Brasil. Así lo adelantó ayer Fabio Calcaterra, CEO de la filial local del grupo holandés, quien explicó que «de lo que producimos, 70% lo exportamos, y de eso, 90% va a Brasil».
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La ampliación de la fábrica -que incluye la importación de máquinas desde Holanda y Canadá- se hará en dos etapas: «La primera estará lista a principios del año que viene, y la segunda en 2007. En total pasaremos de las 20.000 toneladas/año que producimos hoy a unas 40.000», dice Calcaterra, que fundara -junto con su hermano Angelo- la empresa en 1994 y luego se la vendiera en dos etapas a los holandeses. «Creemos que la facturación crecerá aun más: hoy vendemos u$s 10 millones/año; en 2006 estimamos ingresos por u$s 25 millones.»
Buena parte de ese crecimiento tiene relación con el agresivo plan de expansión en Brasil de uno de sus clientes principales: la cadena de comida rápida Burger King. El líder en «fast food» -McDonald's- tiene convenio de exclusividad en la región con McCain; por eso, la estadounidense tiene 55% del mercado de las papas congeladas en la Argentina y la holandesa cerca de 40%. El resto es de Granja del Sol (Molinos).
A nivel global Farm Frites factura unos 350 millones de euros anuales, emplea a unos 1.000 trabajadores (100 de ellos en la Argentina) y tiene plantas en ocho países. Pero como no sólo de papa vive el hombre, Calcaterra adelanta que están estudiando ingresar al mercado de comidas listas congeladas. «Será en una etapa posterior; en Europa ya lo hacen.»
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