Tras arranquemalo repuntaron ayer al final los títulos públicos, transformados ahora -por laparidad fija del dólaren termómetro de la situación socioeconómica. Cerraronmejor que el miércoles, igual que el martes y peor que el lunes, cuando seagudizó la crisis. Existe la impresión de que aún sin definición en lapresidencia de Estados Unidos podría venir un «salvataje» para la Argentina. Elmercado calculaba u$s 14.000 millones, pero podría llegar a cerca de u$s 20.000millones. Es una cifra elevada. Desde ya, si se otorga, sería la mayor que hayarecibido la Argentina en toda su historia. Por sí misma debería calmar losmercados en cuanto a lo que más les preocupa: que la Argentina pueda caer encesación de pago de la deuda pública (default) porque el crédito a otorgaraleja el apremiante problema de los 8.000 millones de vencimientos en losprimeros tres meses del año próximo.
Viajó anoche deapuro el presidente del Banco Central, Pedro Pou, a los Estados Unidos juntocon el secretario de Finanzas, Daniel Marx, principal operador argentino en elexterior. Entrevistarían hoy al secretario del Tesoro norteamericano, LarrySummers.
Estados Unidospondría u$s 7.500 millones, parte el Fondo Monetario y parte bancos. Hoy sedefiniría mejor si es que efectivamente hay ayuda extraordinaria, como tuvoRusia y Brasil, para citar dos casos más conocidos. Los 7.500 millones dedólares no son problema mayor en Estados Unidos, más si con eso logra que laArgentina deje de conmocionar a Brasil y empiece a cosquillear a México. Poresa suma no se necesita aprobación del Congreso norteamericano.
El problemapolítico es más difícil de resolver. Con el Frepaso más las huestesparlamentarias de Domingo Cavallo y, desde ya, los radicales, el gobierno de Dela Rúa puede votar proyectos de ley en Diputados (ayer sacó el dictamen encomisión del proyecto de presupuesto tal cual lo elaboró el Poder Ejecutivo yse propone sancionarlo en el recinto con o sin el justicialismo). Le es difícilaprobar algo en el Senado, que domina el PJ, y aquí se quiere recurrir a algotan poco normal como la presión con la investigación judicial por el presuntosoborno a miembros de la Cámara alta. El juez Carlos Liporaci investiga a lossenadores; el juez Gabriel Cavallo investiga presunto enriquecimiento ilícitodel juez Liporaci y ayer comenzó a trascender que sería también investigadoCavallo por un auto caro y un departamento en Brasil. En los círculosfinancieros mundiales sorprende más la crisis política y estas cuestiones«internas» que el crac financiero. Es lógico, consideran que lo político -a locual suman las siempre inoportunas declaraciones del ex presidente Alfonsín yla incomprensible actitud del ex vicepresidente Chacho Alvarez al dimitir-esdesencadenante de la crisis. Pero le suman la mala imagen que se han formadodel actual presidente y una elección del año próximo que ven como muycomplicada.
Piensan afueraque con un «salvataje» que le durara algunos meses se podría adelantar esaelección. Pero el gobierno no la quiere porque lo tomaría en el peor momento ylo afectaría en las urnas. El justicialismo no puede apoyar a este gobiernoporque no va a ayudar a mejorar si eso le va a repercutir electoralmente.
Con este complejopanorama la sociedad argentina puede esperar que venga una ayuda y que hayarepuntes en títulos porque están muy caídos en cotización, pero éste será unjuego quizá muy especulativo tipo serrucho (rápidas subas y bajas). El mayorbeneficio quizá sea que vuelva el crédito a empresas medianas y a intereses másadecuados para todos.
También lasociedad debe saber que un «salvataje» así desde el exterior viene conimposiciones muy fuertes que significan ajustes severos, protestas sociales,nuevos hombres públicos y varias más.


