Entre 1994 y 2001 el sistema financiero registró utilidades acumuladas por 1.500 millones de pesos o dólares, mientras que en 2002 perdió 17.000 millones de pesos (unos 5.500/6.000 millones de dólares), lo que representa alrededor de once veces lo que había ganado en aquel período en pesos o cuatro si se lo midiera en dó-lares.
La deuda pública en manos del sistema que representaba 17 por ciento del total de sus activos a fines de 2000 pasó a 23 por ciento en diciembre de 2001 alcanzando alrededor de 50 por ciento en la actualidad.
Los ingresos de los bancos cayeron, mien-tras que los costos operativos y el esfuerzo del personal de los bancos se multiplicaron.
No hay futuro en el desarrollo del país si es que no podemos contar con un sistema financiero idóneo, competitivo y confiable.
Hoy todos los bancos sin distinción están recuperando depósitos y han superado por completo las dificultades de liquidez que tuvieron durante la crisis.
La demanda de crédito se va a normalizar en la medida en que se sigan consolidando la estabilidad de las variables financieras y la recuperación de la economía. En un nivel más específico, la disminución de la carga impositiva que, tanto a nivel nacional como municipal, grava cada vez más las transacciones bancarias contribuiría a abaratar el crédito.
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