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20 de septiembre 2006 - 00:00

Victoria de Rato (pese a América latina)

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Singapur - Rodrigo de Rato salió ayer a minimizar la oposición latinoamericana al proyecto de redistribución del voto en el seno del organismo y enfatizó que todos los países desean una reforma.

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La mayoría de los países sudamericanos, incluyendo la Argentina, votaron ayer contra la propuesta impulsada por el director gerente del FMI. El motivo es que consideran que los nuevos parámetros que establecieron los derechos de voto los perjudican. En total, fueron 23 naciones las que se manifestaron contrarias a la iniciativa.

En cambio, América Central apoyó el proyecto. México, China, Corea del sur y Turquía fueron los elegidos para incrementar su poder de voto en la institución, que incrementarán en 1,8 punto a través de la suscripción de nuevas cuotas por u$s 5.600 millones. Los restantes países que están dentro del Fondo perderán conjuntamente un porcentaje equivalente.

Rato había recibido un apoyo clave de América latina cuando se presentó como candidato para dirigir el FMI en 2004. Pero restó importancia a la propuesta hecha por la mayoría de los países de la región.

  • Prevenciones

  • «Hay coincidencia en que la reforma es necesaria. Lo que ocurre es que algunos países expresan, al no votarla positivamente, ciertas prevenciones que giran en torno al peso de los elementos de la fórmula», señaló.

    El representante argentino en el Banco Mundial, Alieto Guadagni, prefirió quitarles dramatismo a los cambios, ya que «la variación para los países será mínima en esta etapa». Guadagni abandonará el cargo a fin de octubre, cuando lo reemplazará Alberto Félix Camarasa.

    La resolución citaba como futuras variables de una nueva ecuación sobre los derechos de voto el nivel de PBI, el grado de apertura comercial y financiera de un país, y la variabilidad, que es una medida de la vulnerabilidad a crisis monetarias.

    La Argentina y Brasil, que han liderado la oposición al proyecto en América latina, enfatizaron que esos factores perjudican a los países en desarrollode tamaño medio y favorecen a las naciones desarrolladas.

    Rato señaló que considera «legítimas» las inquietudes de esos países sobre los componentes de la futura fórmula. Sin embargo, añadió: «Me parece quizás un poco anticipado, porque precisamente se trata de eso ahora, se trata de discutirlo y de hacerlo en un marco en el que haya un amplio consenso». Para el año próximo se discutirá una modificación de característica más global respecto de los repartos de las cuotas y, consiguientemente, de los derechos de voto en la institución.

    «Los cambios -señaló Rato- tienen que ser importantes, pero también tienen que ser aceptables; ese equilibrio entre importante para uno y aceptable para otro es indispensable.»

    La mayoría de los países latinoamericanos, así como la India, Egipto y otras naciones menores del sur de Asia y Oriente Medio votaron contra la resolución porque desean una ecuación totalmente distinta de la actual.

    En cambio, naciones europeas más pequeñas como Bélgica y Holanda desean que la nueva fórmula sea lo más parecida posible a la actual, donde la apertura comercial y financiera cuenta un 50%. Este factor las beneficia enormemente y explica una representación en el Fondo que supera con creces el peso de su economía en el mundo.

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