Desde el punto de vista del consumo de energía, esta semana parece haber comenzado formalmente el invierno. Según datos provisorios de Cammesa, la empresa mixta presidida por el secretario de Energía, Daniel Cameron, el lunes se habría alcanzado un nuevo récord en la demanda del sistema interconectado: 16.880 megavatios a las 21.
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Se estima que también hay un pico de demanda de gas, pero todavía no hay datos para confirmarlo, aunque puede tomarse como referencia que las exportaciones del producto a Chile fueron el lunes las más bajas de todo el mes.
Según los datos que suministra el Enargas en su sitio de Internet, el lunes 26 se entregaron al país trasandino 9,6 millones de metros cúbicos, sobre un total contratado de 27,5 millones diarios. Por otra parte, entre el 1 y el 25 del mes, las exportaciones oscilaron entre 10,9 y 13,9 millones, y se envió el máximo volumen precisamente el último domingo.
Con relación a la demanda eléctrica, anteriormente ya se había rozado el mismo nivel de potencia, el 23 de mayo, alrededor de las 20, cuando se requirieron 16.876 megavatios, mientras el 21 de febrero se llegaron a utilizar 16.753 megavatios a las 20.39, siempre en referencia a días hábiles.
De esta manera, la demanda se acerca a la generación disponible en el país que los expertos estiman en 18.000 megavatios. El lunes, al ubicarse en 16.880 megavatios, sólo se estuvo a 1.120 megavatios del límite, lo que equivale a la producción eléctrica de una central y media de ciclo combinado (cada una genera en promedio 800 megavatios).
La situación es riesgosa porque el alto consumode energía se verifica un día en que la temperatura mínima se ubicó en 9,7°, dos grados más de la mínima media histórica, según el Servicio Meteorológico Nacional. No hubo, además, todavía temperaturas extremas, con muy baja sensación térmica.
Presión
La demanda en invierno presiona sobre la oferta de electricidad y puede obligar a adquirir más energía en el exterior, o a cortes programados para ahorrar. En cambio, las instalaciones no se ven perjudicadas, como ocurre en los momentos de máximo consumo en el verano.
Esto es así porque en invierno la demanda es más dispersa que en verano. Proviene de los que utilizan electricidad para calefaccionarse, mientras que en los días de mucho calor, el consumo se concentra en determinadas manzanas con varios edificios y numerosos equipos de aire acondicionado.
Por otra parte, en verano, la concentración del consumo y el calor que afecta a las instalaciones deriva en que muchos cables y estaciones transformadoras entren en cortocircuito y salgan de servicio, situación que no se da en invierno.
En el gobierno, son muchos los que creen que la situación será finalmente manejable y que no hará falta apelar a recursos extremos, como la racionalización del consumo. De todas formas, se estima que hasta la incorporación de más energía de Yacyretá o de Atucha II, será inevitable un programa de ahorro a nivel nacional y la utilización de generadores propios de las empresas, entre otras medidas.
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