Yacyretá: para el Senado de EE.UU., el malo es Paraguay
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Levinson los conformó con una mención odiosa al país, más cuando hombres como los mencionados fueron la flor y nata de la política argentina de los años '90, que el experto cree son un modelo de régimen descompuesto por la corrupción.
Levinson, el más deslenguado de todos, puso el dedo en cuestiones concretas y aplicó el frío sobre la margen paraguaya de Yacyretá, una obra que se presupuestó en u$s 2 mil millones hace 30 años y que va costando ya más de u$s 11 mil millones, de los cuales más de u$s 6 mil millones corresponden a intereses.
Levinson es hoy miembro de la Metzer Comission --asesora en temas de finanzas internacionales del Congreso de los EE.UU.- y criticó a los países europeos como más corruptos que su país. «Las empresas americanas están en desventaja. Están sujetas a la ley de actos de corrupción en el extranjero, que convierte en delitohacer pagos a funcionariosde gobiernos extranjeros. Muchos países europeos han tratado esos pagos corruptos como gastos de negocios.»
Sobre Yacyretá, Levinson dijo que el punto más debatido ha sido «la relocalización de miles de familias paraguayas, algo para lo cual el Paraguay no tenía el dinero ni la competencia administrativa ni la voluntad política. «Los paraguayos han sido maestros en explotar a los dos grandes países vecinos en beneficio financiero de un pequeño grupo que rodeaba al entonces hombre fuerte, Stroessner.» Calificó esa actitudde «extorsión financiera» que benefició a empresas ligadas a ese dictador. La Argentina y el Brasil, concluyó, « estaban dispuestos a pagar el precio que pidieran los paraguayos porque eran dependientes de la importación de petróleo y habían quedado traumatizados por la crisis del precio de 1973/4». Según Levinson, la adjudicación de Yacyretá no es observable pero sí los trabajos de relocalización. Este asunto fue, precisamente, el que motivó la audiencia de ayer, pedida por grupos ambientalistas a Lugar. Esos grupos se oponen a las megaobras en todo el mundo y ya lograron que el Banco Mundial haya dictado una decena de condicionesde resguardo ecológico para dar los créditos necesarios para terminar la obra y que alcanzan a los u$s 800 millones.
• Compensaciones
La iniciativa del gobierno de Kirchner de avanzar en una fórmula de asociación con capitales privados para terminar la obra sin créditos persigue eludir esas condiciones que en el ente binacional atribuyen en buena parte a demandas infladas por los abogados de los presuntos afectados, que han llegado a reclamar compensaciones por la pérdida del pique en el noble deporte de la pesca en la zona de Yacyretá.
El palo a la Argentina lo propinó Levinson al dar la receta contra la corrupción, que es democracia política. «La Argentina -remató echando mano de la tesis Cavallo sobre el riojanoes el país que ilustra ese punto. El gobierno de Carlos Menem al final de la década de los años '90 fue desacreditado. Menem fracasó en sus intentos de modificar la Constitución para su reelección. Las razones son complejas, enraizadas en parte en el fracaso de su plan económico y las internas de su propio partido. Pero todos los observadores bien informados acuerdan en la percepción y la realidad de que una corrupción masiva en el gobierno, y en particular en la privatización de las empresas del Estado, jugó un rol principal en el final de la carrera política de Menem.»
Según Levinson, «un sistema competitivo de partidos, una prensa libre muy agresiva y una Justicia desacreditada jugaron un rol crucial en perfilar que la corrupción era un tema central de la toma de decisiones en la Argentina. El sistema funcionó como creemos que debería funcionar». ¿Cómo no iba a aprovechar Kirchner en la mañana de ayer para recordar ese pasado de los '90?
El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores y eterno candidato republicano a vicepresidente, Richard Lugar, dio el primer titular al presentar al más aventurado de los expositores de la mañana de ayer, el profesor Jeffrey Winters (Northwestern University), quien dijo que el «Banco Mundial ha participado de manera pasiva en la corrupción de alrededor de u$s 100 mil millones de sus fondos dedicados al desarrollo». Otros expertos -agregó Lugar- estiman que «entre 5% y 25% de los u$s 525 mil millones que ha prestado el Banco Mundial desde 1946 han sido mal usados. Eso equivale a una suma de entre u$s 26 mil y 130 mil millones».
Los representantes del gobierno de los EE.UU. ante el Banco Mundial y el BID, Carole Brookins y Héctor Morales dedicaron sus exposiciones a describir cómo sus organismos combaten la corrupción. Por escrito habían hecho lo mismo James Wolfensohn y Enrique Iglesias, invitados a dar razones de esas leyendas pero que se ampararon en normas que les impiden deponer ante legisladores de ningún país.
El segundo bloque de la audiencia estuvo dedicado a expertos sin relación con los multilaterales. Winters repitió sus cifras -desmesuradas, según algunos sobre el monto de la corrupción y apeló a frases de impacto. «En el Banco Mundial ha imperado la política de 'Don't say, don't ask'» («No hable, no pregunte», que fue la que sugirió Bill Clinton para el debate sobre la homosexualidad entre militares). Denunció, además, que «la corrupción en préstamos del Banco Mundial refleja un fracaso de la supervisión y la auditoría».
Nancy Zucker Boswell, de Transparency International, repitió el rap conocido de esa organización, lleno más de intenciones que de información sobre casos concretos de corrupción.




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