13 de octubre 2015 - 00:11

25-O define si UCR negocia en Magistratura

 La cuenta regresiva hacia la elección presidencial desató un frenesí de negociaciones en el Consejo de la Magistratura. A partir del mensaje de que el oficialismo triunfará la noche del 25 de octubre sin necesidad de segunda vuelta, el bloque kirchnerista intenta una sintonía para con los representantes de la UCR en el cuerpo colegiado que tiene su asidero en repartir vacantes en juzgados clave antes de que en diciembre cambie la composición del organismo y a la vez se modifique el panorama dentro del radicalismo.

Este espacio tiene los dos votos que el oficialismo precisa para nombrar jueces en la Casación Penal federal, en la Cámara Federal que supervisa a los juzgados federales de Comodoro Py y en otras instancias sensibles para los hombres de negocios como el fuero Civil y Comercial Federal y el Contencioso Administrativo.

Un triunfo definitivo de Daniel Scioli podría, en este plano, destrabar un organismo signado por la parálisis. Si bien el radicalismo, con la coordinación de Ernesto Sanz, resolvió no acompañar concursos bajo la actual administración, la falta de expectativas sin segunda vuelta torcería esa tesitura ya que ese partido podría influir en nombramientos de magistrados rutilantes antes del 10 de diciembre. Por supuesto, si se da un balotaje y éste incluye a Cambiemos, la parálisis continuará.

La UCR cuenta con el senador Ángel Rozas y con el diputado Gustavo Valdés en la Magistratura. Valdés responde al gobernador Eduardo Colombi, que tiene asuntos de interés en la Magistratura (ciertos embrollos referidos a la Justicia federal de su provincia) y que estaría dispuesto a someter a una mesa de negociación. Rozas forma parte del radicalismo que en el escenario original prefería encolumnarse tras Sergio Massa. A diferencia de Sanz, tiene todavía camino por recorrer en el Senado y en la Magistratura.

El kirchnerismo asume una oportunidad en la representación radical que es más áspera en cuanto a los magistrados, particularmente con el juez Luis Cabral, que tiene peso en el bloque opositor pero cuyo diálogo con el oficialismo decayó desde que fue eyectado de su subrogancia en la Casación.

El recambio de autoridades implicaría que Julián Álvarez, Anabel Fernández Sagasti y Pablo González dejaran sus asientos en el cuerpo. Fernández Sagasti asumiría en el Senado y dejaría la representación. Si estas proyecciones se cumplen no habrá purismo K en el organismo, cuya figura más trascendente será el delegado que envíe el nuevo presidente. Por eso también la vocación de acordar antes del 10 de diciembre.

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