A 20 años del ataque a la libra por parte de Soros

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El 16 de septiembre de 1992 el magnate húngaro George Soros cargó contra la libra esterlina forzando su devaluación. En una sola operación ganó 1.100 millones de dólares estadounidenses, y junto con la moneda del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte provocó una corrida contra las de España, Irlanda e Italia y en alguna medida contra la de Francia. Eran los tiempos pre-euro. Esa operación especulativa demostró que la soberanía monetaria de las naciones había sido destruida por lo manejos de un sistema financiero que había trastocado las viejas reglas de juego del capitalismo. A 20 años de ello, el Gobierno de los Estados Unidos de América, el próximo 19, deberá decidir el futuro de 286 entidades financieras que operan en ese país, incluyendo algunos grandes bancos europeos.

Ese 16 de septiembre Soros convirtió 10.000 millones de libras esterlinas en marcos alemanes. Esa cifra debe ser tenida en cuenta en función del poder de compra de esa moneda dos décadas atrás, antes del proceso inflacionario vivido por el planeta en dicho período. Para tener una idea, el barril de petróleo costaba unos u$s 20, es decir alrededor de la quinta parte de lo actual, y la onza troy de oro, por entonces, rondaba los u$s 345, es decir, también alrededor de la quinta parte de la actualidad. Eso implica hablar de una operación equivalente a más de 50.000 millones de libras esterlinas actuales y a una ganancia, en un solo día, próxima a los u$s 6.000 millones, lo necesario para instrumentar las inversiones para la explotación de gas previstas por YPF entre 2013 y 2017. Todo sin hacer cosa alguna más allá de cambiar las tenencias dinerarias de una moneda a otra. El resultado fue que el RU debió devaluar en un diez por ciento su emblemático dinero y abandonar junto con Italia el Sistema Monetario Europeo que, así, también puso de manifiesto su debilidad estructural. Poco después también se apartaron del SME Noruega y Suecia, mientras tras el embate de Soros se sucedieron otros ataques especulativos hasta que en 1998 once países optaron por la creación del ahora vapuleado euro, que sustituyó al original ecu, la moneda virtual heredera el viejo sestercio romano.

Quiebra

La ola especulativa que surcaba el mundo generó en 1995 la quiebra del viejo banco inglés Baring Brothers, creado en Londres en 1762 y gran acreedor argentino desde que en 1824, a instancias de Bernardino Rivadavia, se tomase un famoso préstamo por un millón de libras esterlinas con las que se hicieron todo tipo de cosas por aquellos tiempos menos el propósito inicial de construir un nuevo puerto en la hoy Ciudad Autónoma de Buenos Aires, una red de aguas y varias ciudades en el interior bonaerense. La Baring Brothers, que estuvo a punto de quebrar en 1890 por la crisis argentina de entonces, finalmente dejó de existir el 26 de febrero de 1995 a raíz del quebranto de sus operaciones en derivativos en Singapur. Un hecho que no fue muy tenido en cuenta a la hora de continuar el crecimiento de burbujas financieras en todo el planeta.

Estas tuvieron su gran explosión trece años después, en 2008, cuando el 15 de septiembre, casi exactamente 16 años después del ataque a la libra por Soros, el gran banco estadounidense Lehman Brothers, fundado en 1850, anunció su quiebra. Desde entonces el mundo asiste al tercer gran colapso mundial del capitalismo, luego del iniciado en Viena en 1873 y del que explotó en Nueva York en 1929. Se han ido sucediendo numerosos hechos, entre los cuales los más recientes se corresponden con los problemas que golpearon y aún golpean a diversas naciones europeas, como Grecia, España, Irlanda, Portugal e Islandia, entre otras, y que ya están a la puerta de Italia. En tanto, en la superficie, parecía que la situación en los Estados Unidos de América tendía a superar la crisis a pesar de las señales que venían dando las realidades de numerosos estados y municipios como que varios de éstos, en los últimos tiempos, se han venido acogiendo a la legislación sobre quiebras.

Pero ahora, nuevamente, el tema pasa por los bancos de toda dimensión, incluyendo algunos extranjeros que operan en ese país, como es el caso de la Unión de Bancos Suizos y el Credit Suisse, ambos de Suiza; el Deutsche Bank, de Alemania, y el Barclays Bank, del RU. Y entre un sinfín de entidades financieras pequeñas y medianas, municipales y estaduales, se encuentran las cinco principales entidades financieras estadounidenses, como son el Bank of America, el JP Morgan Chase, el Citibank, el Goldman Sachs y el Morgan Stanley. Todos ellos han presentado sus propuestas B de salvataje en el marco de la Ley Dodd-Frank promulgada por el presidente Barack Hussein Obama el 11 de julio de 2010. Los papeles fueron presentados durante el pasado junio ante la Reserva Federal y la Corporación Federal de Seguros de Depósitos. Esta última es la que debe dar su dictamen en estos días, en principio este venidero miércoles 19. En los planes presentados, como en los del Citi, el JP Morgan y el Bank of America, se señala que no serán indispensables grandes rescates públicos, pero en determinadas presentaciones se admite la posibilidad de que algunos de ellos sean fraccionados y, en otras, que se fusionen con otras entidades. Todo un tema que afecta a las finanzas mundiales y que se da en circunstancias en que el presidente demócrata Obama y su adversario republicano, el mormón Willard Mitt Romney, se encuentran en medio de la batalla para determinar cuál de los dos será el jefe de Estado de ese país entre 2013 y 2017.

(*) Docente en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y miembro del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego.

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