23 de marzo 2009 - 00:00

A Boca le faltó efectividad

Luciano Figueroa se agarra la cabeza sin creer lo que se perdió. El delantero tuvo las dos situaciones más claras y las desperdició.
Luciano Figueroa se agarra la cabeza sin creer lo que se perdió. El delantero tuvo las dos situaciones más claras y las desperdició.
Hasta que el Clausura no termine allá por julio próximo no se podrá saber si Tigre y Boca ganaron un punto o perdieron dos unidades en la igualdad sin goles de Victoria. Si medimos los méritos por llegadas, una justa medida de cuál de los dos equipos estuvo más cerca del triunfo, el Boca de Ischia se llevó poco a su bolsillo. Tuvo las más claras, como la primera de peligro en el partido que Lucho Figueroa terminó estrellando en el travesaño cuando parecía inevitable que se abriese el marcador.
Boca no sólo por llegadas fue más, también manejo la pelota desde la sapiencia de Battaglia, el despliegue del colombiano Vargas que ni se enteró los más de 35 grados de térmica que se sentían dentro del campo y también por la peligrosidad de Nicolás Gaitán. De lo que pretendía Ischia, sólo fallaba la parte que debía aportar Leandro Gracián (lógico reemplazo del ausente Riquelme), que no tuvo más argumentos que su escasa voluntad para conducir a Boca.
Antes del final de la primera mitad Leandro Lázzaro inquietó a Abbondanzieri por el remate de derecha de afuera del área. Muy poco para lo que siempre propone Tigre y que no mostró su mejor versión colectiva ni en el plano individual (léase Morel, Chino Luna, Castaño). No varió la imagen de Boca algo superior. Hubo un zurdazo cruzado de Gaitán y mantuvo el dominio territorial. A los 15 de la etapa final se encuentra una de la manchas del arbitraje de Federico Beligoy: gran pase de Gracián para Figueroa, y mejor definición del goleador. Increíble decisión del árbitro con responsabilidad del asistente Diego Romero. Cinco son los puntos que hoy separan a Boca de la cima de las posiciones. A esta altura, en el Apertura pasado había conseguido 14 puntos, ahora lleva 10. Pero, tratándose de Boca, nadie podría catalogar la situación como definitiva.

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