A cien días del ascenso de Trump, EE.UU. aún se pregunta hacia dónde va

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Poco a poco parece consolidarse en su administración un giro realista que lo aleja de las posturas más temidas, pero su estilo sigue mostrando limitaciones. El sábado cumplirá esa marca.

Washington - Desde los estrepitosos tropiezos en el Congreso hasta sus súbitos e inesperados cambios de política, Donald Trump claramente se vio enfrentado a un difícil aprendizaje en su primera etapa en la Casa Blanca. Y aunque el nuevo presidente estadounidense mostró capacidad de cambiar tanto el tono como sus opiniones, hasta ahora encontró enormes dificultades de transmitir una visión global articulada.

De esa forma, el presidente que prometió a los estadounidenses que con él en la Casa Blanca se "cansarán de vencer", llega a la simbólica marca de los cien días, que se cumplen el sábado, con la necesidad de enfrentar la dura realidad del ejercicio del poder.

Trump es el más impopular presidente estadounidense en la historia moderna a esta altura del mandato, pero el empresario de 70 años, cuya elección provocó oleadas de preocupación en todo el mundo, aún se aferra a su estilo impredecible y a la retórica arrasadora de la que hizo gala en la campaña electoral.

Sin embargo, el otrora aspirante que prometió "drenar el pantano", en una referencia a la burocracia enquistada en Washington, no tuvo otra salida que reconocer que tiene uno de los empleos más difíciles del mundo.

Si durante la campaña desató ovaciones al proponer eliminar de un plumazo el sistema de seguros médicos que heredó de Barack Obama, pocas semanas después de haberse instalado en la Casa Blanca tuvo que admitir: "Nadie pensaba que la salud sea un tema tan complicado".

Más recientemente recibió al presidente chino, Xi Jinping, con quien pretendía discutir la situación en Corea del Norte, pero rápidamente percibió la increíble complejidad del asunto: "Después de escucharlo por diez minutos, me dí cuenta de que no es tan simple", dijo.

Todos los expresidentes ya lo dijeron: instalarse en la casona blanca en la Avenida Pensilvania número 1600 es un golpe que hace que todo el sistema deba reacomodarse.

"Hay algo único en este empleo y que todo presidente enfrenta: que vos pensás una cosa cuando llegás, pero luego las presiones del trabajo o las realidades del mundo se muestran diferentes de lo que pensabas", dijo recientemente George W. Bush.

Trump no escapa a ese proceso, y tal vez lo único que se mantiene intacto es su hábito de publicar andanadas de mensajes en Twitter, muchos de ellos inspirados en la red de televisión ultraconservadora Fox News.

Para Trump -quien llegó a la presidencia sin nunca haber ocupado un cargo político y careciendo de cualquier experiencia política o militar-, el estar abierto a la evolución de los temas parece funcionar.

"Yo cambio y soy flexible, estoy orgulloso de mi flexibilidad", dijo poco antes de autorizar el lanzamiento de 59 misiles contra Siria.

Esto es tan evidente que hasta el diario The Washington Post, generalmente muy crítico del nuevo presidente, publicó recientemente un editorial en el que saludó que Trump haya cambiado de posición en temas fundamentales para el país, como las relaciones con China, Rusia o las naciones de la OTAN.

"Cuando un presidente pasa de estar completamente equivocado a estar absolutamente en lo correcto sobre temas tan importantes, la respuesta adecuada no es burlarse sino celebrar, aunque sea con cautela", publicó el diario.

La forma y el estilo señalan que Trump es un presidente diferente de todos los que lo antecedieron.

En una sorprendente entrevista que ofreció el mes pasado a la revista Time, en la que defendió sus alocadas afirmaciones, no tuvo problemas en afirmar: "¿Qué le puedo decir? Tengo la tendencia a tener razón".

Con tres meses en la Casa Blanca, muchos de sus detractores consideran que un perfil de Trump escrito por el escritor Philip Roth para la revista The New Yorker en enero era adecuado y justo. En ese artículo, Roth describió a Trump como un presidente "ignorante en lo que se refiere al Gobierno, historia, filosofía y arte, incapaz de expresar o reconocer sutileza... y dueño de un vocabulario de 77 palabras".

Esto dio lugar a que se hable de "trumpismo": esto es la capacidad de comunicarse con consignas simples.

Entre los logros de sus primeros cien días de Gobierno se destaca la nominación exitosa del juez federal Neil Gorsuch para ocupar un lugar en la Corte Suprema, un nombramiento que definió un perfil para ese tribunal.

Agencia AFP

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