24 de septiembre 2013 - 00:00

A falta de buenas películas, alegraron Serrat y Sabina

El director Francesc Ralea con Sabina y Serrat: los cantautores destacan en el film la labor del Hospital de Niños Garrahan.
El director Francesc Ralea con Sabina y Serrat: los cantautores destacan en el film la labor del Hospital de Niños Garrahan.
San Sebastián - Buen movimiento en las trastiendas del Festival. Mientras el público se aburre un poco con las primeras películas de la competencia oficial, la industria da espacio a novedades con participación de varios argentinos. Además, Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina presentaron un documental de su gira, con elogios para el Hospital Garrahan de Buenos Aires.

La competencia oficial todavía no despierta el interés de otras ediciones. La hispano-rumana "Caníbal", de Manuel Martín Cuenca, singular variante de la bella y la bestia en clave gourmet, y la austríaca "Oktober November", de Gotz Spielmann, con dos hermanas descubriendo un secreto familiar que no parece alterarlas demasiado, son obras bien hechas pero algo frías.

Por suerte existe la sección Perlas (de otros festivales), donde acaba de verse "Gravity", de Alfonso Cuarón, potente historia de suspenso en un viaje espacial con Sandra Bullock y George Clooney, que venía de enloquecer al público de Venecia. La presentaron Alfonso y Jonás Cuarón, padre e hijo coguionistas. También hay brillos en las competencias paralelas. En Nuevos Directores, "Por las plumas", de Neto Villalobos, Costa Rica, retrato de soledades que se juntan alrededor de un gallo de riña llamado Rocky, "Paraíso", comedia mexicana de una pareja de gordos obligados a adelgazar por exigencias sociales, de Mariana Chenillo (la misma de "Cinco días sin Nora") y "Cainele japonez", de Tudor Cristian Jurgiu, Rumania, minimalista pero emotivo reencuentro de padre e hijo que se fue a vivir a Tokio. Y en Horizontes Latinos, el delicioso dibujo uruguayo "Anina", de Alfredo Soderguit, ya visto en festivales porteños, y las argentinas "Wakolda" (que se presenta como "El médico alemán") y "Pensé que iba a haber fiesta", que apareció ayer y ya tiene fecha de estreno en España.

Más apariciones argentinas. Inaugurando las jornadas de Cine en Construcción, estuvieron "La salada", pintura de inmigrantes de Juan Martín Hsu, y "Pantanal", de Andrew Sala, ambas bien recibidas. Entre las varias empresas patrocinantes de esta sección está Manantiales Prods, de los porteños Daniel Goldstein y Patricia Milanesi. En el II Foro de Coproducción Europa-América Latina, cinco proyectos argentinos, que ayer empezaron a dar pelea. Y en presentación oficial de una nueva movida, el productor Axel Kuschevatzky, desde ahora (y sin resignar otros despachos) director de Telefónica Estudios. La empresa acaba de nacer, es la productora global de contenidos audiovisuales de Telefónica, y planea producir en tres años 25 largometrajes y series para su servicio Movistar TV.

Explicar las relaciones de una empresa madre con sus derivados siempre es algo trabajoso, pero Kuschevatzky lo hace fácil: "Se trata de colocar buenos productos en el mercado iberoamericano y anglosajón". Precisamente, él es uno de los responsables de que la compañía ya haya vendido 14 millones de entradas en 40 países, con títulos como "El secreto de sus ojos", "Sin retorno", "Un cuento chino", "Mi primera boda", "Tesis sobre un homicidio" y "¡Atraco!", a los que ya empiezan a sumarse "Metegol", "Corazón de león", "Séptimo", "Wakolda" y varias españolas habladas en idioma comunitario, es decir inglés: "Grand piano", con Elijah Wood, "The food guide to love", con Leonor Watling, "A night in old Mexico", con Robert Duvall. En gateras, "Relatos salvajes", de Damián Szifron, y "El ardor", de Pablo Fendrik.

A propósito de gateras, anoche se presentó "Serrat y Sabina: el símbolo y el cuate", documental de Francesc Relea cuyo título fue bien aclarado por Serrat en conferencia de prensa: "Joaquín despierta sentimientos de cuate, que te vas de noche a tomar copas y visitar lugares de mala nota. Eso lo coloca en un nivel de cercanía. Y a mí por la edad me trataron de símbolo, cosa que no me creo. Habrá autores pagados de sí mismos. No quisiera pecar de lo que me repugna tanto". El documental sigue una gira de ambos por Latinoamérica, y tiene su momento emotivo en un escenario poco convencional: el hospital Garrahan. Sabina, de ampuloso sombrero, se estremeció al recordarlo. "A tocar para los niños con cáncer fui solo porque éste va todas las veces que puede. De él solo puedes aprender esas virtudes domésticas y familiares".

De nuevo le tocó aclarar al más veterano: "El Garrahan, además de ser un hospital público y disponer de un personal sumamente entregado, se ocupa no sólo de atender a los niños de toda la república, sino también de darle cobijo a sus madres, cosa que pocos hospitales hacen. Los niños ni saben quiénes somos, se alegran sólo porque les damos música, pero sus madres se conmueven. Lo hago por ellas, y porque al salir eso en los medios, alguna gente toma más conciencia y suelta algo de pasta para el hospital". "Dentro de nuestras posibilidades", completó Sabina, "pensamos seguir cantando. La gente construye cuadros de su vida con nuestro fondo musical. Nos acepta, tenemos un ida y vuelta con el público latinoamericano. Con ella nos queda todo por cantar".



*Enviado especial

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