2 de junio 2009 - 00:00

“A la Argentina le espera un ajuste desordenado”

El economista jefe del Economist Intelligence Unit prevé una caída del 3% del PBI argentino este año. Wood aconseja una devaluación gradual.
El economista jefe del Economist Intelligence Unit prevé una caída del 3% del PBI argentino este año. Wood aconseja una devaluación gradual.
«Una devaluación gradual es la vía para hacer un ajuste sin mayores sobresaltos en la economía». Así lo definió Robert Wood, economista jefe del Economist Intelligence Unit (EIU), un servicio que elabora y analiza datos, oficina que es parte de la revista británica The Economist. En ese sentido, indicó que para fin de año el dólar se ubicará en torno a $ 4,30. Y, en 2010, en $ 4,80.

Para este año, el EIU prevé una caída de la economía argentina del 3%, retracción que se revertirá parcialmente el año próximo, cuando el crecimiento oscilará entre 0,5% y 1%. «En la Argentina no se hicieron a tiempo los ajustes necesarios, por lo que le espera una recuperación más desordenada» que a otros países de la región, diferenció.

Periodista: Desde el Economist Intelligence Unit predijeron que la economía argentina iba a caer un 2,8% en 2009. ¿Siguen manteniendo ese pronóstico?
Robert Wood: Ahora estimamos una caída del 3%. Las razones son porque por el lado de la demanda vemos una fuerte retracción en la inversión, del 14%; en el consumo, del 2%; en las exportaciones, del 10%. En este último punto influyen los problemas globales y también las dificultades en el sector agrícola. Pero por otro lado también esperamos un retroceso en las importaciones, del 15%. Esto va a hacer que todavía haya superávit en cuenta corriente. Vemos estos años como de ajuste; y se retoma la agenda de crecimiento en 2010, con una suba del PBI de entre el 0,5% y el 1%. Además en el Economist Intelligence Unit creemos que la economía global no va a crecer tan rápido como en los años anteriores como para «tironear» a la Argentina.

P.: Muchos economistas sostienen que las cifras de crecimiento del PBI argentino son sustancialmente menores que las que difunde el INDEC. ¿Usted qué piensa?
R.W.: Concordamos con la visión de los consultores privados. Las áreas donde las estadísticas son más fidedignas son producción industrial y construcción. En otros sectores, como el EMAE, existen elementos de la economía que hacen que no sean tan exactos, como en la de servicios y turismo. Pero no se va a poder ocultar en las utilidades de las empresas.

P.: ¿Cuáles son las mayores dificultades que cree enfrentará la economía argentina en lo que resta del año?
R.W.: Antes y después de las elecciones tiene que haber un ajuste. El menos desastroso es a través de una depreciación manejada de la moneda, ya que esto beneficiaría a los ingresos fiscales por las retenciones. Además, por el lado nominal se va a gastar menos. Pero va a haber un impacto también en la caída de los ingresos, por la retracción del PBI. Sin embargo, una devaluación gradual es la vía para hacer un ajuste sin mayores sobresaltos en la economía. Antes de las elecciones la depreciación sería más lenta y luego más acentuada, ya que las cuentas fiscales se van a deteriorar.

P.: ¿De qué niveles del dólar habla?
R.W.: Vemos, para fin de año, un dólar en 4,30 o 4,40 pesos. Y, en 2010, en torno a 4,80 pesos.

Diferencias

P.: ¿Le parece acertada la política monetaria argentina?
R.W.: En otros países se la utiliza para amortiguar la caída de la demanda doméstica y en la Argentina lo hacen para frenar la salida de capitales. Es conveniente evaluar la performance de las economías como un todo para enfrentar la crisis. Ya se nota la diferencia entre el modelo macroeconómico argentino y los de Brasil o Chile, países en donde tienen metas de inflación, con un tipo de cambio más flexible. Vemos un cambio gradual en el modelo actual, pero la recuperación va a ser más lenta. Las otras economías consiguieron generar confianza y por lo tanto no tuvieron tanta fuga de capitales; van a poder recuperarse más rápidamente. En la Argentina no se hicieron a tiempo los ajustes necesarios, por lo que le espera una recuperación más desordenada. En 2005 hubo un intento de formar un fondo anticíclico y al final no se hizo nada. Hoy no hay ahorro suficiente para llevar a cabo medidas contracíclicas. En cambio, hay al revés medidas procíclicas, como la quita de los subsidios en los diferentes sectores.

P.: Algunos sostienen que luego de la crisis Estados Unidos tendrá una gran inflación. ¿Qué piensa?
R.W.: Sí, creemos que se puede dar un contexto de inflación en Estados Unidos, pero también existe el riesgo de que la Fed suba la tasa de interés antes de tiempo y que impacte de manera negativa en el PBI.

P.: ¿Cómo repercutiría en América Latina?
R.W.: Los países exportadores de commodities se verían beneficiados, ya que subirían las materias primas.

P.: Pero en la Argentina cuando subieron las materias primas también hubo un salto inflacionario...
R.W.: Sería un factor que complicaría el ambiente macroeconómico. Es por eso que una mejor relación entre el campo y el Gobierno ayudaría para poder reducir el impacto.

P.: ¿Qué opina de las medidas que anunció el Gobierno argentino para enfrentar la crisis?
R.W.: Sirven en el margen, pero no significan un plan amplio, de fondo. Son programas sectoriales, que tienen un poco de efecto acá y otro poco allá, pero no están en condiciones de poder amortiguar la crisis.

Entrevista de María Iglesia

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