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A la espera de señales

La cosecha de girasol avanza en la zona, con rindes dispares, y en general más bajos que lo esperado. Si bien el girasol es un cultivo que se defiende bien ante la falta de lluvias, la sequía de los meses de diciembre y enero afectó el llenado de grano. El rango de rindes oscila entre extremos de 12 y 30 qq/ha y promedios cercanos a 20 qq/ha.
La soja de 1ª evoluciona bien, aunque la sequía afectó el desarrollo de la planta en altura, y se registraron además importantes ataques de insectos.
La soja de segunda es el cultivo más comprometido en cuanto al rinde potencial. Sufrió un importante retraso en la siembra luego de la cosecha de trigo, por falta de humedad en el suelo. Sólo lo que se sembró sobre rastrojo de cebada, que se cosecha antes que el trigo, está en mejor situación. El resto se sembró tarde, y este retraso pone en peligro la etapa de llenado de grano, ya que la primera helada corta el ciclo del cultivo.
En cuanto al maíz, los lotes de siembra temprana están más comprometidos, porque la sequía impactó en plena etapa de floración. Los maíces de fechas de siembra más tardía en el mes de noviembre son los que mejor se recuperaron, pues recibieron la lluvia en el inicio de la floración.
Tal como surge del cuadro, los rindes de indiferencia para cubrir los costos totales en siembras en campo son de 26 qq/ha en trigo, 19 qq/ha en soja de primera, 19 qq/ha en girasol y 54 qq/ha en maíz.
En campo arrendado, los rindes de indiferencia son más altos, del orden de 34 qq/ha en trigo, 26 qq/ha en soja de primera, 27 qq/ha en girasol y 70 qq/ha en maíz. Por la sequía, en muchos casos no se alcanzarán los rindes de indiferencia para cubrir costos.
Si bien los rindes en cosecha fina fueron buenos, es previsible que haya quebrantos con la soja de 2ª en campo propio y arrendado.
La contracara de los buenos rindes en trigo es la dificultad para venderlo. Si bien hay saldo exportable, no se emiten permisos de exportación y están trabados los embarques. En este contexto no existe competencia por el trigo entre los exportadores y la molinería, que compran con cuentagotas y con precios por debajo de la paridad de exportación.
Los productores están planificando las siembras de la nueva campaña de trigo, que se inicia en mayo. Pero la intervención del mercado frena las decisiones de siembra. Ante la falta de señales es previsible que no aumente el área. Resulta un contrasentido, ya que si se anunciara la liberación de exportaciones para el trigo de la nueva campaña, aumentarían el área sembrada, la producción y el saldo exportable, con el consecuente incremento en el ingreso de divisas, que es tan necesario. Corre el tiempo de descuento para el trigo.


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