A la larga, el ladrillo siempre rinde más

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El panorama que se vislumbra para 2010 es positivo para el sector inmobiliario, teniendo en cuenta especialmente que el mundo lentamente está saliendo de la crisis financiera y sobre todo mirando nuestro país, donde la crisis no fue ni es económica ni financiera, sino exclusivamente política y social.

Todo lo que se está construyendo en la Argentina se lo está haciendo sólo con la plata de la gente, ante la falta total de créditos para la construcción y la escasa o casi nula oferta de créditos hipotecarios para financiar la compra de inmuebles.

Se ha comprobado que las inversiones en propiedades de 2002 a 2009 tuvieron un rendimiento del 102% mientras que los que optaron por las inversiones en la Bolsa según el índice Merval sólo tuvieron el 42% de utilidad en el mismo período.

REFUGIO

El único refugio para los ahorros de los argentinos es, fue y será la inversión en inmuebles en todo el territorio nacional. A la larga, el ladrillo les gana a todas las variables económicas.

Veremos durante 2010 que las unidades de 2 y 3 ambientes serán las vedettes del mercado, hoy la mayoría de los edificios en construcción tienen unidades de estas características.

Son las más buscadas por los inversores y también por los compradores de su primera vivienda. Los inversores las adquieren para luego volcarlas al mercado locativo y los usuarios finales (en la mayoría de los casos jóvenes ayudados por el grupo familiar), para comenzar con unidades chicas, según sus necesidades y posibilidades económicas.

Otra de las inversiones que en el próximo año funcionará muy bien, sobre todo por su costo, será la compra de cocheras. La demanda de espacios para estacionamiento en Capital Federal es cada día mayor; en el último año cerraron más de 800 garajes en la Ciudad y se terminó el año con más de 500.000 autos cero kilómetro vendidos. El alquiler de las cocheras ha subido considerablemente y la demanda también. Si tenemos en cuenta el ritmo de ventas de viviendas y la caída en la presentación de planos para nuevas obras (un 53% menos que en 2008), si no se reactiva la iniciación de construcciones para fines de 2011, seguramente quedarán pocas unidades a estrenar para la venta. Ello llevará lentamente los valores hacia arriba.

Lo bueno del sector es que en ningún momento se paralizaron las obras -en su mayoría realizadas mediante fideicomisos-, con todos los compradores e inversores desde la compra del terreno. O sea, que se continuaron y se continúan construyendo sin ningún problema financiero ni económico.

Los inmobiliarios somos optimistas por naturaleza, pues vendemos futuro, pero no dejamos de ver el presente y esto nos impulsa a estar entusiasmados por lo que se vislumbra para el próximo año en cuanto a la compraventa de propiedades.

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