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A pedir de Boca
Patricio Loustau decide expulsar a Rodrigo Braña, que después de protestar acepta la decisión del juez. Racing jugó 60 minutos con un hombre más y no hizo diferencia.
El equipo de Diego Simeone sumó su quinto empate consecutivo (tiene 9 en 13 partidos) y aunque continúa invicto, dejó una imagen de pobreza futbolística que no se condice con la categoría de jugadores que forman el plantel.
Estudiantes, hasta con uno menos, fue superior a Racing y pudo haber ganado el par-tido, aunque volvió a de-mostrar su falta de efectividad, que lo llevó al fondo de la tabla.
El cotejo no pasó de discreto y aunque la justa expulsión de Braña (le pisó la espalda a Teófilo Gutiérrez) condicionó todo lo que ocurrió después, se vio a dos equipos sin alma, con falta de compenetración en el juego y sus posibilidades.
Facundo Coria por un lado y Giovanni Moreno por el otro, eran los encargados de generar juego y por muchos minutos ninguno de los dos tocó la pelota. A esto se sumó un Juan Sebastián Verón evidentemente lesionado, que sufrió el partido arrastrando su tobillo y no pesó para nada en el equipo.
Racing era el que tenía la obligación, por necesidad y por tener un hombre más, pero nunca se hizo cargo de ello y transitó la cancha sin presionar nunca en ataque y esperando un error defensivo o un acierto individual de un Teófilo Gutiérrez que cada vez está más preocupado en pelearse con los rivales que en buscar el gol.
Ahora la Academia quedó a diez puntos de Boca y futbolísticamente a otros diez, por lo que no parece ser el enemigo de temer para que los xeneizes sientan comprometidas sus chances de lograr el título.
Lo de Estudiantes es más grave: tiene un plantel para campeón y no puede salir del fondo de la tabla.

