3 de septiembre 2010 - 00:00

A qué apuestan los profesionales, es la duda

A qué apuestan los profesionales, es la duda
Una buena y otra mala (para los alcistas). La buena es que a pesar de la indefinición que duró hasta las dos de la tarde, el Dow terminó ganando un 0,49% al cerrar en 10.320,1 puntos (el Nasdaq subió un 1,06%, y el Russell 2000, un 1,16%, lo que sugiere que se buscó comprar riesgo). La mala es que el volumen retrocedió otra vez casi un 20% al negociarse apenas 960 millones de acciones en el NYSE. ¿Qué nos dice esto?, Que más allá de las razones puntuales que podrían explicar lo sucedido ayer tuvimos un claro posicionamiento de una parte del mercado apostando a los datos que conoceremos hoy sobre la situación laboral de agosto mientras la otra parte decidió no apostar en ningún sentido prefiriendo dar un paso al costado. ¿A qué se apuesta? Difícil decirlo. Tal vez a que la desocupación no suba al 9,6% esperado, o tal vez a que sea mucho peor. En principio, esto podría significar que en uno u otro sentido la rueda de hoy podría ser explosiva. Fuera de ello, los argumentos que se esgrimieron ayer para justificar la suba tuvieron que ver con la mejora en datos de los sectores inmobiliario (luego de la mínima histórica de julio la firma de boletos para la compra de viviendas creció poco más del 5%), manufacturero (las órdenes de compra a las fábricas creció en agosto un 0,1%) y el laboral (los pedidos de seguro por desempleo fueron apenas menores a lo esperado), a los que podemos sumar la privatización de Burger King. El problema con esta línea de pensamiento es que todos estos elementos se difundieron bastante antes del mediodía.

Volvemos entonces al principio de nuestro comentario y adjudicamos una vez más la suba a la actividad de los traders. Esto no es ni bueno ni malo, si es que hoy aparece el resto de los inversores.

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