• En un año difícil para la economía, cuesta encontrar noticias positivas. El sector automotor viene siendo la excepción. Con cuentagotas, pero algo es algo. Por ejemplo, que una terminal haya decidido aumentar cerca de 30% su producción para el año que viene es sorprendente. Veamos el contexto. Hay empresas que lanzaron un fuerte ajuste durante 2016 con la intención de reducir, en algunos casos, un turno completo de producción. El motivo, principalmente, es la caída del mercado brasileño. No lo pudieron hacer en su totalidad por la presión del gremio, pero la decisión está tomada. Más si se tiene en cuenta que de esa medida depende, en gran parte, el visto bueno de una inversión. Pero la política dominante es a achicarse. Entonces, que una compañía vaya en sentido contrario es para analizar. El caso de esta automotriz sirve también para tener en cuenta lo que, desde las empresas (al menos esta) se espera en materia de demanda, tanto interna como externa.
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• El presidente de esta terminal volvió hace unos días desde la casa matriz. Un viaje largo. Estaba entusiasmado por el aval que le dieron al plan de expansión para 2017; un plan que conlleva una nueva inversión. Así se lo vio, exultante, durante una entrevista para una publicación que hará su rentrée en los próximos días. Sólo el jet lag que todavía sufría aplacaba un poco su buen ánimo. Según la visión de este CEO, la economía de Brasil ya tocó piso y va a comenzar a crecer. No será de manera fulgurante -aclaró-, sino más bien en forma de serrucho pero ascendente. En cambio, ve al mercado interno más sólido y en alza sostenida. Llegará, entonces, la recuperación tan anunciada por el Gobierno y eso se trasladará en el mayor consumo. A esto se suman nuevos mercados a los que están exportando y que también tendrán un crecimiento para el año próximo. Para eso, dijo, hay que estar preparado. ¿Será esta terminal la excepción? Puede ser, pero hay que tenerla en cuenta porque mal no le va y se destaca por ver más allá del árbol.
• La otra buena noticia es el mercado interno. Los datos de patentamientos de 0 km hasta el viernes pasado mostraban un crecimiento del 6%. Faltaba computar un día y, como es sabido por la experiencia de los últimos meses, pueden haber cambios pero todo indica que se confirmará la tendencia. Contra septiembre hay una baja de 8%, pero lo importante es la comparación interanual. En unidades, se estaba en las 54.000, lo que hace pensar que se estará a mes completo cerca de 60.000. Esto quiere decir que el festival de bonificaciones sigue dando resultado. Las campañas agresivas de las empresas seguirán hasta fin de año, por lo que el clima del mercado no tendría que cambiar. Con ese dato, se está cada vez más cerca de llegar las 700.000 unidades para todo 2016 o, al menos, de aproximarse bastante. Un buen número si se tiene en cuenta que 2016 comenzó con una fuerte devaluación que suponía un parate en la actividad. Sin embargo, las empresas reaccionaron rápido y la competencia hizo que los precios no acompañaran la corrección cambiaria. Igual no deja de sorprender que con un ajuste del tipo de cambio del 50%, las terminales pudieran asumir ese mayor costo y no trasladarlo del todo a precios. Se quemaron todos los libros que decían que eso era imposible. Ninguna se quedó en el camino por reducir su rentabilidad.
• El problema de este festival de bonificaciones se produce por el lado menos pensado. Como los 0 km se ofrecen con fuertes descuentos, el precio de los usados se derrumbó. La semana pasada este diario publicó una nota que hablaba de que la brecha entre lo que pide el vendedor y lo que ofrece el comprador para un vehículo de segunda mano superaba el 40%. Las compañías de seguro para fijar el valor de una póliza se manejan por la cotización de un sitio especializado en venta de usado. Pero ese es un valor teórico que funciona cuando no hay cambios bruscos en el mercado. No es el momento actual. Hoy nadie podría vender su usado por el precio que le dice su aseguradora. El mercado está muy por debajo de ese valor. Pero es sobre ese valor irreal que se paga el seguro mensualmente. Sólo se gana en caso de un robo. Ahí la compañía pagaría más de lo que ese auto se podría vender.
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