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A tiempo para hacer correcciones

Ya al inicio del año que viene se estima que se arreglará el tema de los holdouts, al dejar de regir algunas cláusulas que complican el pago en término de los vencimientos de la deuda externa. Esto será más que una decisión política, una necesidad imperiosa, ante la escasez de divisas que se prevé para ese momento del próximo año.
Hay un retraso en el pago de importaciones efectuadas que llega a aproximadamente u$s 5.100 millones y se estima que ese saldo deudor comercial va a seguir aumentando en los próximos meses. Esto va a dificultar aún más las importaciones de insumos y maquinaria y equipo de producción en el resto de este año, lo que presenta una mala perspectiva para arrancar 2015. Las importaciones de energía y combustibles (unos u$s 12.000 millones por año) son muy rígidas y no pueden frenarse significativamente.
La cosecha de soja en volumen se mantendría o mejoraría levemente, pero los precios de venta se han derrumbado en Chicago y ya no son más de 530 u$s/t, sino sólo de 345 u$s/t. Esto significa, sumado a una caída similar en maíz y trigo, unos u$s 12.500 millones menos de exportaciones para el año que viene. Las empresas sufren, por otro lado, el atraso cambiario oficial, lo que está obligando a perder muchos mercados. El acceso al crédito internacional está vedado, al estar el Tesoro argentino en default o cross default por unos u$s 38.000 millones. Esto se espera pueda superarse en enero de 2015.
La demanda de consumo está retrayéndose, por la falta de poder de compra de los salarios y por una mayor desocupación o suspensiones. La confianza del consumidor ha sido afectada por la declaración de default y también por la brecha de tipo de cambio oficial respecto del tipo de cambio informal de alrededor del 75%. Estos indicadores le hacen pensar al consumidor que se avecinan problemas y prefiere esperar para comprar, restringiéndose a lo absolutamente necesario, por temor a quedar desempleado y no poder mantener el nivel de vida que había logrado. El año 2015 puede cambiar para bien en la medida en que se rectifique la política económica, computando para establecerla los datos de la realidad que se está viviendo y adoptando las medidas para corregirlos. Estamos muy a tiempo para hacerlo.
(*) Director de Orlando Ferreres & Asociados


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