Cristina de Kirchner cuestionó ayer, sin ponerse colorada, la vigencia del sistema de representación política en Argentina. "Lo importante es que quien esté sentado en el sillón de presidente en la Casa Rosada los represente. No importa quién sea...", dijo en un acto en Merlo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En radio tuvo una definición que hizo estallar las entrañas mismas del nacimiento del kirchnerismo: "No pongo las manos en el fuego por nadie. Sólo por mis hijos y por mí, pero por nadie más...", dijo cuando le preguntaron por Julio De Vido en Radio Con Vos.
Desvinculación
Según Cristina de Kirchner la tragedia de Once no tuvo nada que ver con haberle sacado a De Vido el manejo del área de transporte: "No fue el tema de la tragedia de Once, fue que queríamos desarrollar una política de transporte más autónoma y con mayor grado de inversión", dijo.
Allí se quejó de que "hay una utilización política" de los expedientes vinculados al exfuncionario nacional y descreyó de que el Gobierno tenga "una preocupación real por luchar contra la corrupción".
Intima
Cristina, en tono autocrítico cándido, afirmó que está "corrigiendo el ser autosuficiente, que es malo. Una mezcla de autosuficiencia con omnipotencia es algo que te hace cometer errores".
En tren de intimidades poco políticas, el rol que buscaba en esa charla, confesó: "Con Néstor siempre nos peleamos. Antes de ser Presidente, después de ser Presidente. Siempre me decía una cosa, el piropo más grande: de lo único que no me aburrí en la vida es de vos . El tipo me hacía el bocho",
Dejá tu comentario