Abrazo que mata, D’Elía final y otras postales del kirchnerismo

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El protagonismo de Leopoldo Moreau en la campaña de Cristina provocó reacciones en el entorno de la expresidenta.

Mejor con Alfonsín

Cristina de Kirchner tuvo que apelar una vez más la noche del domingo a los servicios de Leopoldo Moreau. Además de otras prestaciones que le brindó el exradical en los últimos tiempos, Moreau le pone la cara al kirchnerismo en crisis desde hace tiempo. Es, sin duda, otra muestra más de la debilidad y soledad de Cristina a la hora de mostrar caras potables dentro de su grupo.

El acercamiento inicial Con Cristina se dio aun siendo ella presidenta. El expulsado por el Comité Nacional aparecía a menudo en la primera o segunda fila de los actos en salones de la Casa Rosada cumpliendo la función de aplaudidor como el mejor kirchnerista. Sumó a esa tarea a su exyerno (todo en el mundo Moreau parece llevar el prefijo ex), Leandro Santoro, que se fundió rápidamente en las mieles que ofrecía La Cámpora.

Moreau tuvo su premio: logró el domingo pasado volver a la Cámara de Diputados desde su octavo lugar en la lista de Cristina de Kirchner. Esa elección legislativa, que le permitirá reciclarse cuando su carrera parecía estar en un ocaso definitivo, está lejos de todas formas de las mejores performances que obtuvo cuando acompañaba a Raúl Alfonsín en los 80.

El 3 de noviembre de 1985, por ejemplo, Moreau encabezó la lista de candidatos a diputados nacionales de la UCR en la provincia de Buenos Aires obteniendo el 41,46%, lejos del 36,25 % que logró el domingo Cristina de Kirchner.

Las proporciones en la comparación de la legislativa de 1985 con la de este domingo son abrumadoras a favor de Moreau y demuestran que su performance superó lejos a la de Cristina de Kirchner. En ese momento el padrón de votantes fue de 6.853.263 y el radicalismo logró 2.381.787 votos. Esta vez, estaban habilitados 12.251.329 electores de los que Unidad ciudadana se llevó 3.348.210.

Desatado

El mismo día en el que la fiscal Gabriela Baigún le pidió al Tribunal Oral Federal 6 que lo condene a la pena de cuatro años y ocho meses de prisión por la toma de la Comisaría 24ª de La Boca y por la contramarcha al Obelisco en tiempos de la Resolución 125, el piquetero Luis D'Elía descargó toda su furia contra Cristina de Kirchner. Lo hizo en su programa de radio matutino en el que responsabilizó a la líder de Unidad Ciudadana por las "tres derrotas consecutivas de 2013, 2015 y 2017" y la acusó de haber "renunciado a la identidad kirchnerista". Para el exfuncionario K -quien fue indagado la semana pasada por el juez Claudio Bonadio en la causa que investiga el supuesto encubrimiento del atentado a la AMIA-, "es un error haber negado el kirchnerismo, un grosero error". En otro segmento de su descargo y tras calificar a Florencio Randazzo como "un empleado de Magnetto", sostuvo que "hay que ponerle límite, fin, a la hegemonía camporista" porque "hace daño, nos corroe, destruye todo lo construido".

D'Elía también señaló su desagrado por la posición de su exjefa sobre la situación venezolana: "No me gusta que Cristina haya dicho que en Venezuela no hay Estado de Derecho; eso fue una cagada. Me hubiera gustado que el día lunes 16 de octubre, 24 horas después del triunfo del chavismo, ella saludara a Nicolás Maduro".

Por último, le dedicó un párrafo al radical devenido kirchnerista Leopoldo Moreau y se mostró indignado por su posicionamiento en el nuevo tablero político cristinista. "Moreau fue el relator de la última flexibilización laboral de la Alianza y ahora es nuestro vocero, entonces siento que la coherencia no garpa".

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