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Abrió Tornatore en turbulenta Venecia
Los actores Margareth Made y Francesco Scianna flanquean a Giuseppe Tornatore durante la presentación de «Baaria» en el festival de Venecia.
Unos 50 jóvenes se manifestaban en los alredores de la Mostra, y media docena de ellos intentaron entrar, con megáfono en mano, en el lujoso hotel donde se hospedan los famosos. La policía se lo impidió, por lo que optaron por desfilar por las calles en protesta contra «los golpes continuos en el presupuesto del fondo único de la cultura, decididos por el gobierno de Silvio Berlusconi».
El Festival, como tal, se inaguró con Giuseppe Tornatore, cuyo film «Baaria» abrió el concurso. En rueda de prensa, Tornatore aseguró que hubiera querido llegar a la madurez de los 60 años para relatar la historia de la ciudad siciliana en que nació. Nacido en Bagheria, cerca de Palermo, el 27 de mayo de 1956, comentó que «Baaria» es «un film que acariciaba» desde hacía «mucho tiempo».
El cineasta estuvo acompañado en la conferencia de prensa, por los actores principales Margareth Madé y Francesco Scianna, el compositor Ennio Morricone, el escenógrafo Maurizio Sabatini y el productor Giampaolo Letta. «Pero es un error pensar que mi film podía solo ambientarse en mi ciudad natal porque creo que cualquier ciudad de provincia en cualquier país del mundo es una especie de laboratorio de lo que luego ocurrirá en las distintas capitales», dijo.
«Lo que hace de Baghería la ciudad del film es la cantidad de anécdotas que forman su esqueleto narrativo y que son parte integrante de mi bagaje cultural», comentó. «Giuseppe Tomasi di Lampedusa en El gatopardo decía que todos los sicilianos deberían abandonar la isla antes de los 17 años para escapar a los defectos que terminarán por carcomerlos. Yo, que me fui a los 27, creo haber absorbido todos y cada uno de ellos y hasta algunos de los que ignoro la existencia», aseguró.
«Baaria» costó 25 millones de euros, demandó más de un año y medio de elaboración entre preparación y montaje, pero ya fue vendida en todo el mundo, según explicó a su turno el productor Giampaolo Letta.
La primera exhibición ya provocó polémicas: «Es el film más impresionante que he visto, aconsejo a todos que la vayan a ver», se entusiasmó Silvio Berlusconi, quien apreció sobre todo el anticomunismo de la obra, financiada por Medusa, la casa de producción propiedad de su familia. De dudosa ayuda ha de haberle resultado a Tornatore. «Todo decorativo, nada de sustancia», aseguró por su parte Roberto Silvestri, del diario comunista «Il Manifesto», entre los más irritados con la interpretación que Tornatore ofrece de la historia de su propio país y del deseo o la utopía de una parte de la población de cambiar el mundo por uno más justo. Los graves conflictos que azotaron la península y en particular Sicilia, como el analfabetismo, la pobreza, dos guerras, el fascismo, la posguerra con sus divisiones, la Democracia Cristiana, el comunismo y el socialismo, al lado de la mafia, resultan «edulcorados por el recuerdo» para Silvestri.


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