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Acordó Europa que suprimirá el libre tránsito en caso de crisis migratoria
El titular de la Comisión Europea (Poder Ejecutivo de la Unión), José Manuel Durao Barroso, deberá elevar a los gobiernos del bloque una propuesta para limitar el libre tránsito interno en caso de necesidad.
Dinamarca no recibió mayores objeciones a su plan de restaurar los controles fronterizos con Alemania y Suecia (país con el que se conecta a través de un puente), a la vez que la mayoría de los titulares de Interior aceptaron la propuesta que venían impulsando Francia e Italia para frenar a los inmigrantes del norte de África.
Al menos 15 ministros del Interior de la UE se mostraron a favor de un «ajuste» de las normas del Tratado de Schengen, sellado en 1985 y que hoy incluye a 25 países europeos, para endurecerlas.
En los últimos años, el tema se transformó en candente en la medida en que, al compás de la crisis económica y el desempleo, crecieron los movimientos antiinmigrantes y nacionalistas en países como Francia, Italia, Dinamarca, Holanda, Austria y Finlandia, entre otros. Las propuestas para frenar el flujo migratorio de África y Asia, así como del Este de Europa (muchos de los cuales integran el Schengen) demostraron éxito electoral, al punto de que algunos partidos xenófobos se transformaron en necesarios para formar gobiernos. Más aún, las revueltas árabes motivaron que decenas de miles de norafricanos se lanzaran al mar en busca de las costas italianas, y ello encendió la reacción encabezada por Silvio Berlusconi y Nicolas Sarkozy.
Acordada la iniciativa para establecer mecanismos temporales para levantar Schengen, los representantes de Alemania y Austria advirtieron que compete ahora a los jefes de Gobierno de la UE adoptar los límites del endurecimiento de normas migratorias, mientras que algunos gobiernos periféricos del bloque, como los de Chipre, Hungría y República Checa, mostraron mayores resistencias a tocar el texto.
«Estamos determinados a garantizar que el gran logro de la libertad de movimientos en Europa siga en pie e intocable», enfatizó el ministro germano de Interior, Hans-Peter Friedrich. Para definir un consenso, está previsto que la Comisión Europea, órgano ejecutivo del bloque de 27 países, elabore un borrador de propuesta sobre el tema para girarlo a los jefes de Gobierno.
España, un país receptor de migrantes desde Marruecos, un tránsito ahora debilitado por su propia crisis económica, también se manifestó en contra de la iniciativa de Francia e Italia. En su caso, endurecer Schengen significaría mayores impedimentos para que los extranjeros dejen el país.
Defensa
La mayoría de los ministros también coincidió en que Dinamarca no violó las normas europeas con la decisión anunciada el miércoles. «Parece que cumple con el sistema de Schengen», comentó un diplomático, que pidió anonimato. No obstante, un vocero de la Comisión Europea aseguró que el Ejecutivo de Bruselas sigue a la espera de recibir «más elementos precisos de aclaración» de Copenhague.
En el comienzo del encuentro, el ministro danés de Inmigración, Soren Pind, defendió enérgicamente la reinstauración de controles fronterizos. «No vamos a cerrar las fronteras», aclaró. «Se trata de un tema de empleados de aduana que hacen lo que siempre han hecho, comprobar si hay drogas o armas ocultas», comentó, lo que contradice el énfasis retórico de su propio Gobierno un día antes.
En abril, Francia había incrementado los controles policiales en su frontera sur tras la decisión de Italia de conceder visados temporales a norafricanos agolpados en su territorio para que pudieran seguir de viaje dentro del espacio Schengen. Incluso París llegó a frenar trenes en la frontera, lo que motivó un serio altercado entre Berlusconi y Sarkozy, que luego fue zanjado en una cumbre bilateral de la que surgió la propuesta conjunta de los levantamientos excepcionales de Schengen.
Mientras, cada país adopta decisiones de carácter interno, como fue la expulsión de gitanos en 2010. En esa línea, el Parlamento francés aprobó el miércoles por la noche que los extranjeros que lleguen sin documentos a las costas del país y sean detectados serán retenidos en una «zona de espera» específica. De este modo, técnicamente no pisarán suelo francés y podrán ser repatriados con mayor facilidad.
Una política conjunta sobre el tema, no obstante, está lejos del consenso absoluto. La comisaria europea de Justicia, la británica Viviane Reding, cofirmó ayer un artículo de prensa en el diario parisino izquierdista Libération, bajo el título «Señor Sarkozy, Europa no existe sin el libre tránsito en sus fronteras».
Agencias DPA, ANSA y AFP, y Ámbito Financiero


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