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Acorrala a Lula pelea de indios y productores
En realidad, lo de las reservas es algo relativamente nuevo en Brasil. Las primeras nacieron en 1988, junto con la Constitución que hoy está en vigencia. Llegan a cerca de 600 y ocupan 109,6 millones de hectáreas. Traducido: 13% del territorio brasileño. En cuanto a Raposa, con 1,7 millón de hectáreas sobre la frontera con Venezuela y Guayana, fue creada en 1998 durante la presidencia de Fernando Henrique Cardoso, y homologada en 2005 durante la de Luiz Inácio Lula da Silva. Pero dos senadores por Roraima objetaron su demarcación «continua e indivisible». Propusieron, en cambio, una segmentada en «islas» para permitir explotaciones agropecuarias y mineras en la zona. Esta es la discusión que fue a parar a la instancia más alta en la Justicia.
El estado de Roraima, aliado ahora con los arroceros, pide la demarcación segmentada. El argumento es simple: la figura jurídica de reserva indígena no permite la explotación comercial de las tierras por parte de «no-indígenas», como son los arroceros y mineros. Por lo tanto, si Raposa es demarcada como un bloque indivisible, estos 300 agricultores y empresarios, que se establecieron calladamente en los últimos 15 años, deberán irse. Y con ellos, cerca de 20% de la economía de Roraima, el estado con el PBI más pequeño de Brasil (47% de su territorio pertenece a 32 reservas indígenas). También sectores políticos conservadores y parte del Ejército brasileño abogan por la «segmentación»: dicen que «entregar a los indios la custodia de 500 km de frontera es atentar contra la soberanía nacional».
El Estado federal brasileño y hasta ahora ocho de los once jueces del STF defienden a capa y espada no sólo la constitucionalidad sino la legalidad de Raposa como bloque «continuo e indivisible».
«La presencia de los indios no implica la ausencia del Estado», dicen en el Supremo Tribunal. Además, para llevar tranquilidad a los sectores conservadores, los ocho jueces que ya se pronunciaron por la demarcación continua, avalaron la aplicación de 18 restricciones o salvaguardas a la Ley de Reservas Indígenas. Entre ellas, la posibilidad de que las Fuerzas Armadas y la Policía Federal puedan actuar dentro de las reservas.
El Gobierno federal intentó expulsar a los arroceros en mayo. Pero la resistencia violenta de ellos lo obligó a detener la evacuación. Por su parte, las cinco etnias (yamomani, macuxi, uapixana, ingaricó y turepango) que habitan las sierras y selva amazónica de Raposa cuentan con el apoyo adicional de ONG, en su mayoría europeas. Habría cerca de mil de estas organizaciones religiosas, científicas e indigenistas trabajando en la reserva. Pero también, algunas otras con objetivos menos altruistas: como las que estarían lucrando en 38 áreas de explotación diamantífera y aurífera detectadas por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística. Algo que, sin duda, contribuye a que en Raposa Terra do Sol todavía prevalezca la ley de la selva.


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