En una sesión en el Senado español, Rajoy aseguró entender y compartir la "indignación y hartazgo" de los españoles ante la sucesión de hechos relacionados con la corrupción.
El jefe del Gobierno se refirió a la detención, el lunes, de 51 políticos, funcionarios y empresarios en varias provincias españolas por cargos de corrupción, concretamente en adjudicaciones de contratos públicos, en la llamada Operación Púnica.
Durante la sesión parlamentaria se escucharon reclamos de "dimisión" procedentes de las bancadas de la oposición.
Consciente de su escaso margen de maniobra en una España en crisis económica y con un elevadísimo desempleo, lo que recorta la tolerancia social ante casos de corrupción que se reiteran de modo alarmante, Rajoy declaró que el último escándalo "parece que responde a la codicia personal de los cargos públicos a los que afecta y no a las organizaciones políticas a las que pertenecen o pertenecían".
Recalcó que las personas que formaban parte de su formación política, el Partido Popular (PP), y que están siendo investigadas en esta operación, ya fueron suspendidas de su militancia y, si se confirman las imputaciones, serán expulsadas.
"En cualquier caso, lamento profundamente la situación creada y, en nombre del Partido Popular, quiero pedir disculpas a todos los españoles por haber situado en puestos de los que no eran dignos a quienes en apariencia han abusado de ellos", añadió el jefe del Gobierno.
Rajoy anunció que el Ejecutivo aprobará la ley de control económico-financiero de los partidos políticos y la del estatuto del cargo público aunque no cuente con el apoyo del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), la mayor fuerza de la oposición.
Agregó que el Gobierno seguirá "ampliando el abanico de medidas anticorrupción hasta lograr que cualquier cargo público se lo piense antes de caer en la tentación de corromperse".
El jefe del Ejecutivo reconoció que esas conductas extienden una "sombra de sospecha generalizada" sobre todos los políticos que "ensucia injustamente" la imagen y reputación de todos los que están en la política para servir a los demás.
Por su parte, la portavoz del PSOE en el Senado, María Chivite, le pidió explicaciones sobre "la financiación en (caja) B (en negro) de su partido", y sobre "cuántos altos dirigentes" del PP "van a volver a desfilar por la Justicia teniendo cuentas en Suiza".
"Es presidente de un Gobierno en descomposición", aseveró la vocera socialista, quien pidió a Rajoy que dé la cara y "despierte" porque "hay un país al que hay que sacar adelante".
En su respuesta, Rajoy declaró que no iba a hablar "de las investigaciones judiciales en el Tribunal Supremo de diputados y senadores" socialistas acusados de corrupción.
El pedido sin precedentes del jefe de Gobierno, que tuvo amplísima cobertura en los medios, se produjo el mismo día en que el exministro Ángel Acebes, figura destacada en los gobiernos de José María Aznar y exsecretario general del PP, compareció en la Justicia para ser informado de un caso por contabilidad paralela en la formación conservadora.
La abogada del grupo Manos Limpias, que lleva adelante la acusación popular en el llamado "caso Bárcenas" -en el que el extesorero del PP Luis Bárcenas denunció la existencia de una caja B en el partido durante al menos dos décadas-, desconoció cualquier ilícito de su defendido.
El juez Pablo Ruz, instructor en el caso, citó a declarar a Acebes como imputado por un presunto delito de apropiación indebida en el marco de la compra de acciones de un grupo mediático español, Libertad Digital. La operación tuvo lugar siendo él secretario general del PP, un cargo que ocupó de octubre de 2004 a junio de 2008, y se realizó presuntamente con dinero negro del partido.
| Agencias EFE, DPA y AFP, y Ámbito Financiero |


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