27 de abril 2012 - 00:00

Actividad económica, la más afectada por suba de impuestos

Antonio Bonfatti
Antonio Bonfatti
Los paquetes de subas impositivas enviados a las legislaturas por los gobernadores Daniel Scioli (Buenos Aires) y Antonio Bonfatti (Santa Fe) demuestran que la creciente presión tributaria en las provincias se sigue concentrando sobre la actividad económica, de la mano del Impuesto a los Ingresos Brutos, «con todas las distorsiones e ineficiencias que ello implica».

Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), desde mediados de 2008 se observa en el interior «una importante carrera en ascenso de la presión tributaria que se aplica sobre la actividad económica».

Este escenario -sostiene el informe- se da en medio de una estructura tributaria procíclica, donde casi 8 de cada 10 pesos que las provincias recaudan corresponden a Ingresos Brutos (tributo que es cobrado como un porcentaje de la facturación), lo que hace que «en épocas de auge los ingresos aumenten a una tasa creciente, mientras que en períodos de desaceleración económica, como el que se está observando en el país actualmente, los ingresos tiendan a resentirse aún más».

En este marco, si se suman el reparto inequitativo de fondos entre Nación y provincias, la falta de incentivos para generar fondos anticíclicos y el peso del pago de salarios, «estos factores -afirman- se conjugan en la falta de un ordenamiento de la política fiscal en las provincias, cuya consecuencia inmediata termina siendo la suba permanente de la presión tributaria sobre los contribuyentes formales de la economía».

A grandes rasgos, los cambios bonaerenses propuestos en Ingresos Brutos contemplan subas en la alícuota aplicable al comercio mayorista y minorista, a servicios públicos y servicios en general, a las telecomunicaciones y a la intermediación financiera.

Respecto de la magnitud de los cambios, dice el IARAF, se aprecian alzas en alícuotas de entre el 11% y el 17%, según el sector. «El hecho de aumentar una alícuota resulta sumamente oneroso, puesto que la recaudación del impuesto termina incrementándose por tres vías: mayores cantidades vendidas, mayores precios y mayores alícuotas», agrega.

El estudio añade que «los sectores afectados a los mayores incrementos serían las telecomunicaciones y las instituciones financieras, que a su vez soportan la mayor carga tributaria, y para los cuales Buenos Aires se destaca por ser la jurisdicción más onerosa del país en carga tributaria».

En Santa Fe, en tanto, entre los principales cambios en I. Brutos se encuentran la derogación de la exención a la construcción y subas en la alícuota para grandes contribuyentes, telecomunicaciones y actividades financieras.

«Una presión tributaria sin límites puede, a la larga, terminar afectando la recaudación, al incentivar mayores niveles de evasión e informalidad, a la vez que acentúa la desaceleración de la economía», afirma el informe.

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