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Hoy, el Museo Nacional de Bellas Artes inaugura "Luis Felipe Noé. Mirada prospectiva", muestra curada por Cecilia Ivanchevich que reúne 120 obras, entre pinturas, dibujos e instalaciones, realizadas a lo largo de sesenta años. Allí figuran los temas que lo llevan a desarrollar su "estética del caos", entre 1957 y 2017. La ambición de Ivanchevich no es poca, la mirada prospectiva cumple una doble función: el artista mira hacia el futuro y las nuevas generaciones miran a Noé. "Luis Felipe Noé. Mirada prospectiva" demuestra la vigencia de este gran artista", sostiene Andrés Duprat, director del MNBA. El guión curatorial se aparta del orden cronológico y plantea tres claves de lectura: la conciencia histórica, la visión fragmentada y la línea vital. La conciencia histórica marca el recorrido: el artista aparece como testigo de su época para apropiársela y evocarla a través de la cita, la denuncia y la ironía. El segundo enfoque piensa la producción de Noé desde la visión fragmentada: el artista divide la obra para mostrar distintas realidades coexistentes. La tercera lectura muestra un desarrollo de la línea vital, la del dibujo como guía de la obra. (Avenida del Libertador 1473). "No es una retrospectiva sino una prospectiva", dijo Noé. "Cuando el espectador ingresa a la sala se puede apreciar una síntesis de lo expuesto en toda la sala: una gran instalación realizada por mi equipo bajo el nombre 'Entreveros', de seis metros por seis y dos cincuenta de altura. Esta exhibición está centrada entre el hoy y el ayer, o sea que hay obras de hace unos 60 años y obras más actuales, que no están dispuestas cronológicamente".
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