Recién el sábado por la mañana Horacio Rodríguez Larreta se comunicó, por ejemplo, con los gobernadores electos a los que le había alzado la mano en las elecciones provinciales. Mismo timing que Patricia Bullrich tuvo con los propios. El viernes por la noche, cuando se terminó de cocinar el acuerdo, la pregunta sobre la entrega al porteño de las llaves de la potencial jefatura de Gabinete nacional sorprendía, incluso, a jerarcas del PRO.
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Acuerdo en Juntos: negociación (casi) hermética que llegó “demasiado tarde”
Tras una charla mano a mano, los rivales de las PASO se unieron en el último aliento de campaña. Tiro final de la alianza amarilla para desplazar a UP de eventual balotaje.
“Lo manejaron entre ellos y en reserva, directamente...”, confesaban luego desde el seno de Juntos por el Cambio, una vez confirmado desde el Jardín Botánico lo que la noche previa había sido un anticipo de Ámbito: Rodríguez Larreta como prenda de unidad cambiemita con un triple mensaje. El primero, resguardar el voto propio, en especial tras el coqueteo Macri-Milei. El segundo, matizar posiciones y discutir el llamado a la unidad de Sergio Massa (ver página 9). El tercero, correr de la centralidad a Carlos Melconian tras la difusión de los audios.
Si bien las conversaciones entre los rivales de las PASO se habían mantenido después de las primarias, el jefe de Gobierno porteño había declinado hasta este fin de semana la posibilidad de ocupar cargos en un eventual gobierno de Bullrich. Ahora, algo cambió. Aunque quizás sea demasiado tarde para atraer al electorado que huyó de la alianza amarilla por sus reyertas puertas adentro que resonaron fuerte afuera.
“Es una buena noticia, electoralmente suma, nos permite asegurar al votante que eligió a Horacio en las PASO, pero también nos queda la duda sobre si será suficiente, si alcanza, si no fue demasiado tarde. Sobre el entendimiento de que es menos por convicción que por necesidad”, se sinceraba con Ámbito un referente del PRO.
Mientas Larreta cenaba el viernes por la noche, el rumor comenzó a dispararse. La reunión entre ambos se había desarrollado ese mismo día y fue mano a mano. Inclusive el círculo más cercano del jefe de Gobierno porteño desconocía la letra del entendimiento hasta poco antes del anuncio oficial. Hubo hermetismo también (no total) desde el rincón de Bullrich. Lo convencieron al perdedor de las PASO los números que muestran un supuesto estancamiento de Javier Milei en el sprint final, y un acercamiento -en esa lógica- de Juntos por el Cambio a Unión por la Patria, espacio que hasta ahora está más cerca de entrar balotaje. La tensión entre Bullrich y Macri post debate también le dieron un impulso final a Rodríguez Larreta.
“Es muy importante mostrar unidad y creo que es una medida madura que seguramente afianza a JxC...”, señaló un futuro integrante de la liga de gobernadores amarilla a este medio. Las terminales de Larreta en las provincias fue otro de los aspectos que Bullrich ponderó en su insistencia. El porteño fue el sponsor de gobernadores electos como el santafesino Maximiliano Pullaro, el sanjuanino Marcelo Orrego o el puntano Claudio Poggi. Tres de los cinco bastiones que Juntos por el Cambio ya le arrebató al peronismo.
No obstante, en las provincias lo relativizan. “Por militancia, no creo que modifique mucho. Lo que cuesta más es salir del voto partidario, esperemos que se consolide una tendencia a la baja de Milei”, expresaron desde otro distrito. De todos modos, ya con el abrazo consolidado, Bullrich se desplazará mañana justamente a San Juan y San Luis, donde se mostrará con Orrego y con Poggi, respectivamente. También estará en Mendoza, gobernada por la UCR. De allí es su candidato a vice, Luis Petri, y el gobernador electo Alfredo Cornejo, un aliado nacional de un radicalismo que mira con tentación los llamados de Massa a un gobierno de unidad.


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