6 de agosto 2015 - 00:00

Acusan a Collor de Mello de recibir u$s 7,5 M del “Petrolão”

El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva le exigió ayer al Partido de los Trabajadores (PT) reaccionar frente a los riesgos que afronta el Gobierno de su sucesora, Dilma Rousseff.
El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva le exigió ayer al Partido de los Trabajadores (PT) reaccionar frente a los riesgos que afronta el Gobierno de su sucesora, Dilma Rousseff.
  Brasilia - Una nueva fase en la investigación que sigue la Justicia de Brasil por corrupción en Petrobras comprometió ayer aún más al expresidente y actual senador Fernando Collor de Mello, acusado por la fiscalía de obtener 7,5 millones de dólares ilegalmente de la petrolera.

Según documentos enviados por la Fiscalía al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Collor, legislador por el Partido Laborista Brasileño (PTB) que forma parte de la coalición que apoya a la presidenta Dilma Rousseff, recibió ese dinero entre 2010 y 2014 a través de un "sofisticado sistema de blanqueo de capitales" en el que participaron algunas empresas de su propiedad y otras en las que figura como socio.

Los informes sostienen que algunas de esas empresas sólo existen en el papel y no tienen empleados ni ninguna actividad económica conocida, de lo cual se deduce que fueron creadas para "lavar el dinero" originado en la megacorrupción en Petrobras, que ya costó al país el 1% de su Producto Bruto Interno (PBI), estimado en 18.000 millones de dólares.

Las oficinas y hasta las residencias de Collor de Mello ya fueron objeto de un amplio registro el 14 de julio, cuando la Policía Federal incautó numerosos bienes y documentos que habrían agravado su situación.

Una de las propiedades registradas fue la Casa da Dinda, una lujosa mansión que el exmandatario -que dejó la Presidencia cuatro meses después de una masiva marcha por su juicio político, como la que enfrentará Rousseff el 16 de este mes- posee en Brasilia, que usó en sus tiempos de presidente como residencia oficial. En el lugar fueron incautados tres automóviles, un Ferrari, un Lamborghini y un Porsche, cuyo valor se calcula en unos 6 millones de reales (2 millones de dólares) y que, según la Fiscalía, fueron producto de la corrupción en Petrobras.

Ayer, tras las nuevas imputaciones, Collor de Mello negó que haya recibido dinero originado en el "Petrolão" y afirmó que el procurador general, Rodrigo Janot, orquesta un "festín mediático" en su contra.

"Nada tengo que ver con los hechos que me imputan y reafirmo que todo esto no pasa de hilaciones, falsas versiones vertidas a la opinión pública para esterilizar la verdad", aseguró desde la tribuna del Senado. "Janot les dio a los trabajos de la Fiscalía un modus operandi basado en la complicidad de parte de los medios de comunicación, en el que prevalece la creación de una narrativa que intenta darle una aparente veracidad" a sus denuncias, insistió.

El período de Janot al frente de la Fiscalía concluía este año, pero ayer logró el respaldo de la asociación de fiscales para seguir en el cargo dos años más, luego de sostener que ello era "imprescindible" para concluir las investigaciones sobre la red de corrupción enquistada en Petrobras desde hace una década. Se espera que Rousseff respalde esa nominación, pero no está claro si va a ganar la confirmación por el Senado ya que el jefe de esa cámara, Renan Calheiros, es uno de los legisladores investigados.

Collor de Mello presidió Brasil de 1990 a 1992, cuando renunció acorralado por denuncias de corrupción, y ahora figura en el grupo de los 50 políticos investigados por una trama que durante la última década desvió 2.000 millones de dólares de la empresa petrolera.

La red de corrupción en Petrobras investigada en el proceso Lava Jato (lavado tápido), instruido por la Justicia Federal de Paraná, también investiga a una veintena de empresas y a políticos de varios partidos, entre ellos los presidentes de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha -quien se declaró personalmente opositor a Rousseff pese a pertenecer a la base de aliados -, y del Senado.

En este marco, el gobernante Partido de los Trabajadores (PT) respaldó la lucha contra la corrupción, pero a la vez rechazó supuestos intentos de la oposición para "criminalizar" a la fuerza oficialista.

"El combate implacable a la corrupción debe continuar, pero no de forma selectiva, sin que sea convertido en un espectáculo para los medios y sin que se invierta la carga de la prueba", señaló el martes por la noche el presidente del PT, Rui Falcao, en una conferencia de prensa posterior a una reunión de la cúpula partidaria.

Agencias EFE y Reuters

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