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Además de Strauss-Kahn, el PS queda en off side por versión de una joven
La escritora Tristane Banon (foto) declaró que no soporta la idea de ver a Dominique Strauss-Kahn, su presunto agresor sexual, cenando en un restorán caro de París.
En su presentación, Banon, periodista y escritora, aseguró que Strauss-Kahn, quien estaría por salir indemne de una denuncia por parte de una empleada de un hotel en Manhattan, intentó violarla luego de una entrevista que le realizó en 2003.
La segunda denuncia por similar cargo en 50 días se concretó cuando la exministra de Finanzas francesa Christine Lagarde asumió al frente del FMI en reemplazo de Strauss-Kahn (ver página 6).
La decisión de demandar a Strauss-Kahn, explicó Banon, «la tomé el 15 de junio», antes de que se derrumbara la causa judicial en el tribunal norteamericano. La cronista contó que por años, cuando hablaba de querer demandarlo, las personas cercanas a ella y a su madre, Anne Mansouret, dirigente socialista de provincia, le aconsejaron no hacerlo.
Las sospechas de una denuncia a destiempo surgen además del hecho de que Banon involucra a Hollande, quien replicó sin más detalles: «La madre me habló de un problema, no sé otra cosa. Pienso sólo que si se quiere denunciar a alguien se debe hacerlo inmediatamente».
El proceso es probable que termine en la nada, en ausencia de pruebas y testimonios, pero puede extenderse un año y medio.
En una entrevista publicada en la edición digital de la revista LExpress, Banon amplió sus motivos: «Ver a Strauss-Kahn libre, cenando en un restorán de lujo entre amigos, me enferma».
Según su relato, el encuentro con Strauss-Kahn se produjo en un departamento céntrico de París en 2003, con motivo
de una entrevista para un libro. «Empezamos a hablar un poco, me ofreció café, saqué mi dictáfono, quiso que fuéramos al sofá. Paró el dictáfono, me agarró la mano, luego el brazo, le pedí que me dejara ir y allí empezó la lucha», recordó ante el semanario. Se pelearon en el suelo «durante varios minutos». Tras el forcejeo, y «aterrorizada», logró zafarse y llegar hasta el auto. «Llamé a mi madre porque no podía conducir, estaba temblando». El encuentro, en total, duró «más de media hora», de acuerdo con su relato.
Entonces no denunció los hechos. «¿Qué valía la denuncia de una joven becaria en periodismo preparando su primer libro y que se podía suponer que quería hacerse publicidad? ¿Qué valía mi palabra frente a la de Strauss-Kahn, el esposo de Anne Sinclair (una famosa estrella televisiva), incluso sin ser todavía el responsable del FMI? ¡Nada!».
Desde entonces, afirmó haber quedado «traumatizada». «Después, nunca he tenido relaciones normales con los hombres.
Preguntada sobre los rumores que la describen como poco equilibrada, que tenía asiduamente aventuras con celebridades y que quería vengarse de los hombres, Banon replicó que no es ninguna «depredadora sexual». «En el medio literario que descubría, usted encontrará sin duda algunos hombres con los que he tenido historias de corta duración, pero hacer de mí una depredadora sexual...», dijo.
Mansouret, su madre, era una mujer de negocios poco interesada en los niños, dijo Banon, quien fue criada por una niñera.
Señaló además a otros destacados nombres del PS que sabían lo ocurrido y le recomendaron que se olvidase.
«En el entorno de Laurent Fabius (ex primer ministro) muchos estaban al tanto. François Hollande (entonces máximo responsable del PS) conocía la historia. Me llamó una vez en 2003. Muy inquieto, me dijo que había hablado de todo con mi madre. Esperaba que siguiera el consejo que le había dado, de no denunciarlo», asegura.
Agencias ANSA, EFE y AFP
