22 de septiembre 2015 - 00:00

Adiós a Carmen Balcells, “mamá grande” del libro

Barcelona - Carmen Balcells, agente literaria de las mayores plumas del siglo XX en el mundo de habla hispana, murió ayer a los 85 años. Balcells tuvo una importancia crucial en el asentamiento de las carreras de Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, entre otros, aunque no fue ella quien generó el llamado "boom" de la literatura latinoamericana, como erróneamente se dijo ayer en tantos sitios. Fue ella, sí, quien tomó ese movimiento en formación, lo consolidó y lo expandió al mundo. El "boom" reconoce su origen en el libro de Luis Harss, "Los nuestros", que en 1967 sintetizó y exploró a todos esos autores. La creación del premio Formentor (por primera vez otorgado a Jorge Luis Borges) la tuvo entre sus promotoras, junto a Carlos Barral, premio que también ayudó a darle forma al "boom". Balcells, por caso, se aseguró que Mario Vargas Llosa no se echara a perder: no solo negoció sus contratos sino que fue su amiga y consejera permanente. La gran dama de la gestión editorial fue la "Mamá Grande" de esa generación, apodo que le puso García Márquez a partir de uno de sus relatos.

"Nos cuidó, nos mimó, nos riñó, nos jaló las orejas y nos llenó de comprensión y de cariño en todo lo que hacíamos, no sólo en aquello que escribíamos", la recordó ayer Vargas Llosa en un artículo que escribió para la edición electrónica del diario "El País" poco después de que se conociera su muerte. Sin ella no se podría entender buena parte de las letras del siglo XX en español, sobre todo los ulteriores avatares del boom, una palabra que a Balcells nunca le gustó porque creía que no significaba nada.

Balcells no fue a la universidad pero representó a más de 300 escritores, llevó buena parte de la carrera de 13 premios Nobel y profesionalizó un mundo que, hasta su entrada, había estado bajo el dominio absoluto de los hombres. "Soy sólo una secretaria ilustrada. Una mujer nacida para ser secretaria que ha entrado en este mundo un poco por casualidad", la citó ayer la edición electrónica del diario "El Mundo". Su avanzada edad la había postrado demasiado en los últimos tiempos. También escribió ayer Vargas Llosa, uno de sus premios Nobel, que había estado con ella tres días atrás, despachando, comiendo y cenando: "Y todo el tiempo tuve el siniestro presentimiento de que sería la última vez que la vería".

Nacida en 1930 en Cataluña, en la localidad leridense de Santa Fe de Segarra, fundó la agencia literaria con su nombre en los 60, y revolucionó el panorama editorial. Balcells situó a sus escritores en el centro de las negociaciones, le dio adelantos, negoció porcentajes sobre traducciones, etc. "Gracias a ella los escritores de lengua española comenzamos a firmar contratos dignos y a ver nuestros derechos respetados", escribió Vargas Llosa. Entre sus representados latinoamericanos están también Carlos Fuentes, Pablo Neruda, Juan Carlos Onetti, Julio Cortázar, José Donoso y Alfredo Bryce Echenique, entre muchos. Triunfó con ellos. Luego llegaron los españoles: los hermanos Goytisolo, Juan Marsé, el Nobel Camilo José Cela, Manuel Vázquez Montalban. "No sólo profesionalizó el oficio de escritor, sino que propició que los autores no nos tuviéramos que preocupar por nuestro sustento para crear en total libertad", dijo ayer Javier Cercas, a quien ella representó en los últimos diez años.

Balcells dio en 2014 un paso importante para dejar atado su legado: el estadounidense Andrew Wylie, conocido popularmente como "El Chacal", y ella anunciaron la creación de la mayor agencia literaria del mundo, Balcells & Wylie, aunque no se ha concretado aún. En 2010 había vendido parte de su archivo al Ministerio de Cultura de España con el objetivo de contribuir a la mejora de la investigación del mundo editorial español e iberoamericano. "Ha desaparecido una figura esencial para la literatura contemporánea en español", lamentó el ministro Íñigo Méndez de Vigo. "Ha sido la agente literaria más importante de España y una de las principales a nivel internacional". Hoy será enterrada en el panteón familiar de su pueblo natal.

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