15 de marzo 2018 - 00:00

Adiós a Emilio Disi, un grande del buen humor

No sólo hizo comedias y teatro de revista sino que interpretó papeles “serios” en cine, TV y teatro comercial.

Picaresca. Se lo recordará cariñosamente por sus películas infantiles y programas humorísticos.
Picaresca. Se lo recordará cariñosamente por sus películas infantiles y programas humorísticos.
Emilio Disi murió ayer en el Instituto Fleming, a los 75 años, víctima de un cáncer de pulmón contra el que venía luchando desde hace un año. Sus restos serán trasladados hoy al Cementerio Jardín de Paz de Pilar.

Se lo recordará cariñosamente por sus películas infantiles y sus programas picarescos. Casi oculto queda el actor de mayores exigencias, sólo mostradas en alguna pieza teatral y en cuatro películas: "Todas las azafatas van al cielo", de Daniel Burman, "Querida, voy a comprar cigarrillos y vuelvo", de Cohn y Duprat, y en especial "Fermin, glorias de tango", de Findling y Kolker, donde encarnó al Ciempies, viejo tanguero en precioso diálogo de café con Héctor Alterio. De todos modos, la frase que más se le recordará en el cine, casi sus últimas palabras, son las que dice en "Locos sueltos en el zoo" como cuidador de dos hipopótamas: "¡Lechonas mías!"

Desde muy joven se sintió atraído por los escenarios, a los que accedía gracias a su hermano mayor, Pepe Parada, promotor y productor de espectáculos de revista, fallecido en 2003.

Egresado del antiguo Conservatorio de Arte Dramático, comenzó con clásicos como "Don Gil de las calzas verdes", de Tirso de Molina, "Stéfano", de Armando Discépolo, y "El discípulo del diablo", de Georges Bernard Shaw, con dirección de Carlos Gorostiza.

"Un día hice una comedia, me gustó y seguí con eso, pero yo no le cierro la puerta a nada: ni a una obra dramática, ni a dirigir ni a producir", había dicho en una entrevista. Si bien el público lo catalogó siempre como cómico con tendencia a lo popular con quien fue su esposa durante 18 años, Dorys del Valle, Disi sorprendió con trabajos fuera de su registro, como el extraviado mafioso que está a punto de violar a Andrea Tenuta en "La búsqueda", el film de Juan Carlos Desanzo de 1985.

Su carrera en el cine comenzó a sus 25 años con un papel secundario en "Humo de marihuana", de Lucas Demare. En 1976 terminó de perfilar su identidad de comediante con "La aventura explosiva", de Orestes Trucco, "Los hijos de López" (1980), versión para pantalla grande del éxito televisivo de Hugo Moser, y en "Los reyes del sablazo" (1983), junto a Jorge Porcel y Alberto Olmedo.

Luego de "El telo y la tele" (1985), de Hugo Sofovich, llegó la saga "Los bañeros más locos del mundo" (1987), junto a un elenco integrado por Berugo Carámbula y Gino Renni, que tuvo muchas secuelas .

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