- ámbito
- Edición Impresa
Admite EE.UU. su peor catástrofe ambiental
Tras el anuncio del fracaso del «top kill» -un intento de sofocar el flujo con una inyección de barro pesado-, un sentimiento de decepción se coló ayer en las declaraciones de las partes implicadas en el problema.
La asesora sobre Ambiente y Energía de la Casa Blanca, Carol Browner, sostuvo que las consecuencias de la explosión de la plataforma de BP, a fines de abril, «es sin duda el peor desastre ecológico» del país.
«Significa que hay mayor cantidad de crudo que está contaminando el Golfo de México respecto de cualquier otro de nuestra historia», indicó al comparar la situación actual con el drama de Exxon Valdez, el buque petrolero que naufragó en 1989 en Alaska.
La asesora de la Casa Blanca alertó que es posible que el crudo siga escapando al mar hasta agosto, cuando se completarán los dos pozos alternativos que perfora BP. El Gobierno, declaró Browner, «está preparado para lo peor».
Volumen
El derrame pasó a ser considerado el peor de la historia luego que los científicos estimaron que la fuga alcanza entre los 12.000 y los 19.000 barriles diarios y no 5.000, como se había planteado en un principio.
En ese cuadro complejo, el presidente Barack Obama intenta esquivar las balas de quienes lo culpan de haber subestimado el derrame. Analistas estiman que la marea negra podrá restarle puntos esenciales al ya complicado oficialismo demócrata de cara a las elecciones legislativas de noviembre.
En el banco de los acusados lo acompaña el gigante energético británico BP. «Pienso sin duda que si la palabra criminal debería utilizarse en términos de un crimen ambiental contra nuestro país, eso que ocurre en el Golfo de México va a calificar», afirmó el congresista demócrata de Massachusetts Ed Markey.
En Luisiana, el estado más afectado hasta el momento, senadores y autoridades locales exigieron que BP y el Gobierno federal se apresuren a poner en ejercicio un plan para crear una barrera efectiva contra el petróleo. «Estoy devastado. Estamos teniendo una muerte lenta, cada vez que el petróleo toma una parte de la orilla, una parte de Luisiana se va para siempre», dijo Billy Nungesser, presidente de la parroquia Plaquemines.
Tras rendirse el sábado en un intento por bombear fluidos pesados y materiales obstructores dentro del pozo para «matar» el crudo, ingenieros de BP continuaban con una nueva estrategia para intentar menguar la filtración en el lecho marino.
Robots
Los esfuerzos ahora se centrarán en cortar los ductos dañados que están recostados en el suelo marino, luego instalar un artefacto de contención que pueda retener el petróleo y finalmente bombearlo a la superficie.
La operación será conducida por robots operados a control remoto, según anunciaron directivos de BP, a casi 1.500 metros debajo del lugar donde explotó la plataforma submarina.
El jefe de operaciones de BP, Doug Suttles, afirmó que incluso si la operación (llamada Lower Marine Riser Package Cap o LMRP Cap) tiene éxito, sólo podrá contener una mayoría del crudo que brota de la rotura, pero no su totalidad.
Agencias ANSA, Reuters, EFE, AFP y DPA


Dejá tu comentario